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Navidad, el alumbramiento de la libertad

Editorial El Deber 25/12/2019 03:00

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Este 2019 Bolivia celebra una Navidad diferente. El pesebre simboliza el nacimiento de un tiempo nuevo, con libertad y respeto a la voluntad del pueblo. Este 25 de diciembre, junto con el Niño Jesús nace también la esperanza, la certeza de que la voz del pueblo se hace escuchar y prevalece frente al autoritarismo y la soberbia de quienes tuvieron que irse por ignorarla.

Esta transformación comenzó a gestarse hace un par de años. Precisamente en Navidad de 2017, los médicos del país vivían la Nochebuena en sus trincheras de huelga de hambre, contra un proyecto de Código Penal que se veía peligroso para las libertades de los bolivianos. Cual mujer maltratada y humillada, Bolivia comenzaba a tomar conciencia de que no callarse ante los atropellos y mantenerse unida podía generar cambios. Y así fue, porque en los albores de 2018 se anuló la norma.

También en noviembre de 2017, poco antes de la Navidad, el Tribunal Constitucional se convertía en el instrumento de un presidente y un Gobierno a los que no les importaba violar el voto de los bolivianos para mantenerse obesos en el poder. Otra vez, la voz de los bolivianos, unida en las calles y liderada por jóvenes y mujeres, le gritaba al mundo que el 21-F (referéndum contra la reelección) se respeta. La libertad iba tomando forma, su corazón ya palpitaba y, aunque el embarazo se veía complicado, la madre Bolivia era fuerte para seguir luchando.

Sin importar la delicadeza del bebé que venía en camino, los abusos del poderoso se sumaban. En octubre de 2018, el Gobierno de Evo Morales instrumentalizaba otros poderes: el Órgano Electoral y la Asamblea Legislativa. Se promulgaba la Ley de Partidos y se imponían mediante rodillo las elecciones primarias. El objetivo seguía siendo legalizar una candidatura inconstitucional e ilegítima.

La madre, Bolivia, no se rendía. Unas veces con desconsuelo, pero siempre con firmeza, mantenía el 21-F como estandarte de lucha. La última violación a la madre gestante fue el grosero fraude del 20 de octubre de 2019. Entonces comenzó el parto, un alumbramiento difícil que se desató con la ‘revolución de las pititas’ y que continuó con la renuncia y partida del poderoso.

El bebé al que bautizaron como Libertad y Democracia nació y la madre Bolivia lo recibió con alegría y esperanza. Tras el alumbramiento, el otrora poderoso que no quería dejarlo nacer, insistía en generarle amargura, mediante amenazas y ataques. Pero el abrazo protector de esta patria llamada Bolivia fue más fuerte y seguió amamantando al recién nacido, transformando el grito ahogado en savia nueva y nutritiva.

Es esta la Navidad que ahora vive Bolivia. No ha sido en vano la lucha del pueblo (la madre sacrificada y tenaz) para alcanzar este momento de renacimiento. Esta vez será una celebración con esa sensación de libertad, construyendo la democracia en las elecciones venideras. La patria resurge como Jesús, desde un pesebre humilde y esperanzador. Ya sabe que no la vencerán ni los insultos ni la violencia terrorista.

La luz de la esperanza no le pertenece a una persona, sino a todos los bolivianos. De un lado y del otro, con pensamientos iguales o diferentes, en este país se sabe que toca alimentar y criar un niño fuerte y sabio, que venza la confrontación y las divisiones, que se enriquezca en la diversidad. Este es el niño que nace en Bolivia en esta Navidad. Que las oraciones se enfoquen en hacer crecer su luz y mantener lejos las sombras que busquen opacarlo.

EL DEBER eligió a los bolivianos como personajes del año y en esta Navidad desea que la lucha no decline, que prevalezca la democracia, la paz y la libertad que todos anhelamos.