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Niños de la calle, un problema de todos

Editorial El Deber 14/3/2020 03:00

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La atención en la infancia y la vejez del ser humano debe tener un cuidado especial. La infancia es uno de los estadios más vulnerables donde la educación, la alimentación y el aseo juegan un rol fundamental para el presente y futuro de cada persona. La realidad sobre los niños en situación de calle en Bolivia y Santa Cruz específicamente nos revela que las cuentas continúan pendientes. Es muy cómodo, pero falaz, culpar a esos centenares de seres que deambulan por las calles y canales para refugiarse, tacharlos de delincuentes, drogadictos, incluso denostarlos porque dan mala imagen a la ciudad. Vemos usualmente y de parte de la población en general actitudes de rechazo, el No inmediato, levantar el vidrio del vehículo para impedir su acercamiento y otras conductas comunes y a diario en casi todas las rotondas de esta capital.

Hasta ahora no se han aplicado políticas serias y cabales para tratar el tema que, si bien es complejo, no es imposible de subsanar.

Hoy los niños de la calle son una triste realidad. Producto de familias disueltas, de pobreza extrema, del desprecio y el olvido. Deambulan buscando comida de donde sea, cobijo en las noches y algún afecto que los ampare. Jóvenes mendigos en una ciudad que los aplasta. Van sin rumbo tratando de sobrevivir.

Un estudio del pasado año nos revelaba que en esta capital vivían casi 1.100 personas en los canales de drenaje, plazas, calles y avenidas, de los cuales un 22% son niños y niñas. El estudio destacaba que el 13% de niños y niñas de entre 6 y 12 años, declaró haber tenido relaciones sexuales, así como el 72% de los adolescentes que tienen entre 13 y 17 años. Del total de las personas encuestadas, solo un 26% manifestaron en esa ocasión usar preservativos en sus relaciones íntimas y el 12% de las mujeres, afirmaron estar embarazadas (en ese momento). El 6% de las personas en situación de calle confesó ‘hacer pieza’ (sexo por dinero). Y de este total un 4% son niños menores de 12 años, 15% son adolescentes y el restante son personas adultas. Asimismo, el 13% declaró que están obligados a realizar esta práctica sexual y el 43% indicó que nunca se hizo la prueba de VIH/Sida.

Los que sobreviven, carecen de protección de los adultos, mientras vemos que con las instituciones llamadas para hacerlo no alcanza. Los operativos policiales no sirven si no se respaldan con políticas sociales que se encuadren en programas de restablecimiento e inserción social.

De manera preocupante crece el número de personas de la calle y no se ven políticas claras que se ocupen para intermediar en el tema. La falta de contención ante un drama individual y social nos debe llamar a la acción inmediata. No tienen alimentación adecuada ni descanso reparador, carecen de las condiciones de higiene y de acceso a la educación, la puerta fundamental hacia el futuro.

La pobreza y las condiciones en las que viven se vuelven un círculo vicioso del que es casi imposible salir. Las drogas y el alcohol son los instrumentos para escapar de una realidad atroz que los golpea a diario. Los niños de la calle son producto de la falta de oportunidades.

Especialistas en la materia conocen esa realidad difícil de cambiar. Saben por qué se dan estas situaciones, sin embargo, solos, no pueden hacer mucho. Es con políticas decididas y acciones contundentes.

Si el ser humano orienta sus actos hacia las cosas en función de lo que estas significan para él, las políticas públicas deben orientarse para el bien común y sobre todo para los más vulnerables.

Solo con el esfuerzo común y políticas de acción se podrá afrontar este flagelo creándoles condiciones, dándoles oportunidades, educación segura, alimentación digna y la protección debida, para disminuir el alto porcentaje que nos golpea a todos, todos los días.

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