Opinión

No crisparse ante la incertidumbre del encierro sino protegerse disciplinadamente

1/5/2020 03:00

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Raúl Pino-Ichazo Terrazas - Abogado

Ante el encierro o confinamiento obligatorio que ocasiona inequívocamente la irrupción de una indeseada violencia intrafamiliar y un desorden síquico, es importante que la población medite que es fútil irritarse o crisparse contra las fechas y las prolongaciones del encierro que determina el gobierno con sus asesores, sino acatar disciplinadamente los procesos de ralentización del contagio resumidos en el uso obligatorio de la máscara de protección, el mantenimiento religioso de la distancia y evitar involucrarse en aglomeraciones.

En una columna anterior se describía lo relativo a la disciplina, afirmando que esta es un conjunto de reglas para mantener el orden y la subordinación entre los miembros de una sociedad: también sujeción de la persona a unas e reglas; en este caso de la pandemia a las reglas que dicta el gobierno.
En la crisis actual se trata de una disciplina social entendida como la dirección y regulación de la conducta individual por elementos externos al individuo mismo, por la familia, la comunidad y la nación; el elemento externo es la pandemia que afecta al conjunto completo de los estratos sociales y, finalmente a la nación, administrada por un gobierno que asume por precepto constitucional la obligación de preservar con medidas continuas la vida de los ciudadanos, trasuntando que para el éxito de las medidas y la defensa de la vida se requiere disciplina inflexible.
Si todos los ciudadanos desean que el encierro se flexibilice o afloje progresivamente, se debe  pagar un alto precio y éste es la férrea disciplina a través del uso de la mascarilla protectora (que se debe cambiar cada tres o cuatro horas de uso ininterrumpido), el mantenimiento de la distancia en tiendas y supermercados así como en las calles y, fundamentalmente, la higiene, que impele a lavarse las manos frecuentemente, más aún, si se tiene duda de lo que se hizo previamente.
Ahora se debe luchar por el cambio que significa transformación de casi todo: así, si se prevé abrir las iglesias los responsables de ellas deben ordenar los bancos de asientos con la distancia estipulada y debidamente numerada claramente. Se significa que todavía no existe una regulación clara para ambientes cerrados.
Si se vuelve al apreciado ejercicio del fútbol, naturalmente los directivos de los clubes deben tomar previsiones anteladas como la distancia entre los espectadores que disminuirá los ingresos, pero la medida es mejor que la parálisis; distancia en los buses de recojo a los jugadores, distancia en los camarines entre el equipo y vestimenta de cada jugador, los camarines deben ser desinfectados dos o tres veces al día, distancia entre los urinarios y servicios y en las duchas.