Opinión

No son ningún vende ambaibas

El Deber logo
27 de julio de 2017, 4:00 AM
27 de julio de 2017, 4:00 AM

¿Qué Comando de la Capital? Los personajes del gran atraco de días pasados no son un comando cualquiera. No son una pandilla mediocre. Son profesionales de nivel. Son egresados de la primera escuela de las Américas en la especialidad. Son doctores en delincuencia, graduados en Palmasola. Y, como es de ley, algún miembro del poder judicial figura en la graduación de más de uno de ellos.

Se quejan de la actuación policial, pero la Policía es la única institución que hizo algo. Merecen un aplauso. Con todas sus limitaciones, solo ellos pusieron fin al drama y acabaron imponiendo la calma. Los demás, o no hicieron lo que debían, o son cómplices del atraco, de los crímenes y de lo que nos espera en los próximos años ¿Qué papel jugaron los políticos gubernamentales en este drama? su único mérito es haber armado el Poder Judicial que envió a la calle a los atracadores. Hace un tiempo que cada pez gordo que cae, aparece de la mano con el juez que le dio permiso para actuar en libertad.

El logro gubernamental es haber resistido contra viento y marea todas las presiones para cambiar las cárceles. En momentos de debilidad lo prometieron. Casi les dobla la mano la presión social. Les pedimos rehabilitaciones. Pedimos que no se administre delincuencialmente esos centros de reclusión. Pero, presidente y ministros no cedieron un centímetro a la tentación. Pase lo que pase, fieles a sus principios, no permiten que cambie nada.

Aquel condenado por error creía que no hubiera aguantado vivo los 30 años que le dieron de condena. Esa muerte es más fuerte que la vida y que la esperanza. Pero para los burócratas son invisibles la cárcel y sus dolores. Están demasiado ocupados en inauguraciones y discursos, en declarar su admiración al jefe, en echar incienso a los uniformados. No les queda tiempo para ocuparse de superficialidades. 

La Policía actúa, por lo menos cuando se les va la mano a los delincuentes. “Le meten”, sin saber mucho ni cómo, ni con qué límites, pero “le meten”. Eso pasó en el asalto que nos ocupa. Si no se pasan del límite, los hubieran dejado hacer. Comprenden. En ocasiones, hasta comparten. Pero cuando el delito se crece, como ahora, la Policía lo enfrenta y es la única ¿Cuándo tendremos un Gobierno que se plantee curar las heridas de nuestra sociedad? ¿Cuándo alguien cambiará para bien la justicia? ¿Cuándo alguien se dará cuenta de que es urgente replantear y reorganizar la policía? ¿Cuándo algún gobernante hará algo para rehabilitar por lo menos a un delincuente? 

Tags