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23 de febrero de 2017, 4:00 AM
23 de febrero de 2017, 4:00 AM

La información a la que hoy accedemos permite que sea conocido por todos lo insostenible del emperramiento de nuestros países, que destruyen bosques y ecosistemas para producir unos añitos más hasta que la tierra se muera. Sin embargo, no ha sido exitosa la conexión entre eso que a los bichos urbanos nos resulta tan lejano –cosa de Discovery Channel, aunque ocurra en nuestro hinterland– y nuestra vida cotidiana. Y es que el cambio climático es siempre culpa del imperio o un invento de los chinos, según el demagogo que esté blandiendo el argumento, pero nunca una responsabilidad nuestra: básicamente, no habría nada por hacer.

Si es la gente y su cultura la que da a luz sus gobiernos y empresas, si el 75% –y aumentando– de la población del continente vive en ciudades, y si vive día a día apagando necesidades sin levantar mucho la cabeza, tal vez sea útil ir ahí donde  espera su micro, donde hace sus compras, a evidenciar la conexión entre la calidad de esos sus días y la manera en que se construye y gestiona la ciudad, para empezar. 

Es la intención detrás del concurso ciudadano lanzado días atrás por la Revolución Jigote y el Colectivo Árbol denominado Desafío del tiluchi, que busca que los supermercados y centros comerciales de la ciudad arboricen sus parqueos –hoy verdaderas sartenes gigantes– en cumplimiento de la norma y atendiendo al sentido común (¿quién podría preferir el inclemente solazo a la amable sombra?). El experimento intenta que los propios ciudadanos –usuarios de estos espacios o afectados por su impacto sobre el clima urbano– nominen, convoquen, presionen a los empresarios que un día talaron todo para que, de manera voluntaria, corrijan parcialmente el daño y se ganen el reconocimiento de la población. En el momento de escribir estos apuntes ninguno de las decenas de locales nominados por la gente se ha manifestado.

El municipio, que monitorea con atención las iniciativas ciudadanas y pudo haber aprovechado el impulso para comenzar a corregir su grave negligencia de aprobar estas irracionalidades, tampoco. Aún quedan algunos días y no perdemos la esperanza: 
www.jigote.com/tiluchi 

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