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23 de junio de 2019, 4:00 AM
23 de junio de 2019, 4:00 AM

Yo me llamo, es una franquicia televisiva de relativo éxito, cuyo formato se ha repetido con diferentes nombres en países de habla hispana; la idea es que un participante escoge a un artista y defiende su ‘parecido’ con sus interpretaciones; el jurado califica (es un reality show); mientras lo hacen, hablan de colores de voz; en fin, de cosas que “ellos saben”, porque así dice el libreto por el que se pagó una cierta cantidad de dinero.

Cada uno tiene su estilo, los participantes se someten a ese dictamen y de ahí sale alguien que gana, se hace famoso imitando, vive de eso un tiempo y después, si te he visto no me acuerdo… Pero, no le hacen daño a nadie.

El jurado dictamina: “Tú no te llamas” (la mayoría de las veces) y, ocasionalmente, se escucha un: “Tu sí te llamas…” y eso es todo, hay una buena plata en juego y, si salió bien, se repite el año siguiente, hasta que se acabe el entusiasmo del público o hasta que salga otra cosa mejor.

Eso es un show televisivo y uno sabe a qué atenerse; lo que pase ahí no le cambia la vida a nadie más que a los que participan. Lo grave es cuando el país se convierte en el reality y los ciudadanos que debieran ser “el único jurado” que vote en este show llamado Yo me llamo democracia, ya dijeron: “Tú no te llamas candidato” (a Evo Morales, el 21-F de 2016), pero apareció un ‘jurado de afuera’, que no era parte del show ( TCP, una especie de empresario interesado en que su candidato participe) y decidió que entre por debajo de la puerta, argumentando derechos fuera de debate, porque el reglamento del show (CPE) establecía reglas claras desde mucho antes.

Ahí anda el país ahora, viendo que el encargado de la maquinita que “cuenta los votos” (TSE) se da modos para que las previas del show, llamadas “inscripciones en el padrón electoral”, que debieran ser confirmadas en un programa que no parece serio de nombre: Yo Participo, no ven su inscripción reflejada de inmediato.

A decir del encargado de ver ese asunto: “Esa aplicación es una exportación que se hace de los datos del sistema del padrón electoral para publicar en la página web” (extracto de la declaración de A. Costas, ‘vice’ del TSE, en EL DEBER, el domingo 16 de junio). No tiene “todas las terminales (…) conectadas en línea y la actualización de esa base se va haciendo de forma periódica, no es de manera inmediata”.

Y entonces la gente desconfía, porque nada parece transparente, por más que hablen de ello a cada rato y el público demuestra su desconfianza en el que “cuenta votos” y nos enteramos de que éste no alcanzó “la previsión, porque esperaba contar para esta fecha con más de 400.000 inscritos, entre los que cambian de domicilio y los nuevos votantes. Hasta el pasado viernes solo se registraron 94.656 nuevos electores; es decir, el 25% de los estimados. Eso es porque no se confía, no por otra razón….

Sin embargo, ese hecho que debiera ser motivo de preocupación, lleva a decir que “eso es bueno porque cuando consolidemos el padrón veremos que la mayoría de los inscritos son jóvenes” (mismo declarante), cuando hay un 75% de posibles electores que deciden no entrar al juego, no es bueno, pero para él es bueno.

Y encima de todo, justo cuando la gente empezaba a quejarse porque su nombre no aparece entre el jurado del show Yo me llamo democracia, apareció una “cuenta votos”, que salió a inscribir fuera de su jurisdicción (de Pando a Beni, de Cobija a Riberalta) y entonces, como todo es parte de un show, todos los participantes salieron a ver qué hizo la oficiosa funcionaria y se olvidaron del tema principal.

O sea, el show sigue su marcha y, como siempre, los que escriben los guiones saben con qué distraer para llevar al espectador/jurado definitivo y siguen diseñando su estrategia que lleve a que “el candidato elegido por quien manda (digamos el empresario o el canal) sea, el ganador… No sé si pasa así en el show. Lo que sé es que con tanto despropósito de los que manejan la máquina cuenta votos, que no debieran intervenir en el fallo, bien da para decirles: “Tú no te llamas democracia”.

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