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Las relaciones entre estados se construyen en forma permanente, según intereses y conveniencias de cada parte. Cuando la base de las interacciones es ganar-ganar, hay perspectivas de crear y mantener proyectos de desarrollo de largo alcance entre las naciones.

Se cumplen 20 años de exportación de gas natural a Brasil; un acuerdo comercial que está en proceso de cierre, ha tenido aspectos positivos y negativos. Sin embargo, la preocupación de los bolivianos está en el futuro de ese mercado y de las relaciones comerciales con nuestro vecino.

Brasil vive una realidad económica con tendencia a liberalizar varias actividades económicas, entre ellas la energía y las fuentes de energía, como el gas. Esto marca un cambio de escenario para analizar las perspectivas, oportunidades y negocios que interesan a Bolivia. Hay varios canales y posibilidades para seguir construyendo una agenda que conjugue los intereses de ambos estados, entre otras la integración de nuestro país con espacios geográficos subnacionales de Brasil como el Estado de Mato Grosso, al cual se suman Mato Grosso do Sul, Paraná, Santa Catarina, Rio Grande do Sul y la República del Paraguay.

Mato Grosso ha asumido un liderazgo en el desarrollo de agronegocios que, al tiempo que generan valor agregado, sustentan la estrategia alimentaria de Brasil, fundado en la vocación productiva de su territorio y en la configuración de un modelo de desarrollo que le permite aprovechar sus ventajas, pese a su condición mediterránea y lejana de los grandes centros económico-financieros de Brasil. Este estado, así como tiene grandes perspectivas, también tiene necesidades: al aumentar su producción agropecuaria demanda fertilizantes, suplementos nutricionales, combustibles, energía y otros productos, y es aquí donde se encuentra la afinidad con Bolivia.

Las condiciones contextuales, las necesidades económicas y las perspectivas de negocio hacen pertinente la integración de Bolivia con los Estados que limitan al este: Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, que son nuestros clientes naturales para una importante proporción de nuestra producción de urea y otros fertilizantes, de gas natural y energía. El sector hidrocarburos está dando pasos sólidos para crear las condiciones, relaciones y estructuras institucionales que permitan el flujo de productos y generen una dinámica bajo el criterio de ganar-ganar.

Esto no agota ni limita nuestra relación con Petrobras y otros actores estratégicos y comerciales de la economía brasileña, con quienes hay negociaciones para la consolidación de negocios, sino que es una visión que reconstruye la agenda entre Brasil y Bolivia teniendo en el centro de sus preocupaciones ya no un producto, sino la solución a las necesidades de sus pueblos, generando sinergia en el desarrollo.

El camino trazado por YPFB: exploración-explotación, industrialización e internacionalización pone al país en condiciones de producir con calidad, abrir y consolidar mercados y hacer de Bolivia un actor competitivo de la economía internacional.

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