Opinión

Nueva era en México con López Obrador

El Deber logo
4 de diciembre de 2018, 4:00 AM
4 de diciembre de 2018, 4:00 AM

Andrés Manuel López Obrador acaba de iniciar un nuevo y prometedor ciclo político en México, uno de los tres países más influyentes de América Latina.

A sus 65 años y tras varios intentos fallidos, AMLO (así lo llaman por la sigla que surge de su nombre) rompe el mandato de los partidos tradicionales, en particular del Partido Revolucionario Institucional (PRI), lo que permite al país del norte dar un giro hacia el centro con fuertes políticas sociales, amplias medidas contra la corrupción y firmes acciones contra la violencia tan urgentes para los mexicanos y para el mundo entero.

Las primeras señales de austeridad y nuevo estilo políticos definitivamente son por demás alentadoras. López Obrador anunció el final de los privilegios de los que gozaban los políticos y funcionarios públicos en uno de los países con mayores índices de pobreza de la región.

Ningún empleado público tendrá cuentas de ahorro con fondos públicos, no podrán contratar servicios de transporte privados ni contará con servicios de salud exclusivos de los que solo gozan los sectores más pudientes de México.

En ese marco, se decidió abrir las puertas de la Residencia presidencial de Los Pinos al público, un espacio que estuvo durante décadas reservado a los privilegios del poder político y que hoy se transformará en un centro cultural.

López Obrador comenzó por casa tras anunciar la venta del lujoso avión presidencial, un Boeing 787-8 Dreamliner, mejor conocido como ‘José María Morelos y Pavón’, que hoy tiene un costo aproximado de 218 millones de dólares, cuyos fondos se destinarán a cubrir el abultado déficit fiscal.

Qué buena señal viniendo de un hombre que propugna una visión social, incluso, para otros mandatarios supuestamente socialistas que, como Evo Morales o Nicolás Maduro, fallaron en materia de austeridad.

López Obrador se considera un hombre de izquierda y en esa línea anunció la desarticulación de las principales políticas neoliberales que se pusieron en marcha en las últimas gestiones. Sin embargo, hay que señalar que AMLO es, además, un hombre pragmático, lo que explica su abierto respaldo al nuevo Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que firmó su antecesor, Enrique Peña Nieto, durante la cumbre del G-20 en Buenos Aires.

En esa misma línea de pragmatismo, López Obrador anunció que mantendrá a las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad y lucha contra los cárteles de la droga, el principal problema que agobia al Estado mexicano.

En política exterior, López Obrador anunció que priorizará su relación con América Latina y un estratégico vínculo con Estados Unidos y la Unión Europea. Es de prever que el mandatario mexicano tenga una mejor relación con el presidente Evo Morales, con quien tiene algunas afinidades ideológicas.

El exalcalde de Ciudad de México (2000-2005) toma las riendas del Palacio Nacional con más del 60% de respaldo de la población. Ojalá ese inmenso poder se traduzca en medidas concretas para mejorar el bienestar de todos los mexicanos.

Tags