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¿Nueva etapa?

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Ya en funciones las nuevas autoridades subnacionales (gobernadores, alcaldes, asambleístas y concejales), se abre una etapa en la que hay la oportunidad para que, a partir del nivel departamental y municipal, se impulsen procesos que con transparencia y capacidad ejecutiva se mejoren las condiciones de vida de la gente y, dada la precaria institucionalidad que el MAS insiste en mantener a como dé lugar, hacer de estos dos niveles del Estado un referente de una renovación de la institucionalidad democrática del país.

Para ello, confluyen varias condiciones en que las nuevas autoridades ejercerán sus funciones, lo que permite avizorar la posibilidad de que haya cambios cualitativos. Entre ellas, que estamos en un tiempo de renovación, más allá de los personajes concretos, que exige, a su vez, renovación en la gestión administrativa y política y adecuación de los elegidos a las demandas de la gente.

El MAS se encuentra en una profunda crisis que interfiere mucho y dolosamente la gestión de la administración central, lo que facilita sentar diferencias en el ejercicio de la autoridad.

Ello, sin negar que solo a horas del relevo de las autoridades ya se puede observar que el MAS (que es tan mal perdedor como ganador) no dejará de interferir en la marcha de las regiones. Pero, también es cierto que el MAS de hoy no es el de entre 2006 y 2016. Atraviesa una profunda crisis que no será fácil remontar porque, por un lado, sus dirigentes no la reconocen y, por el otro, en vez de cultivar una visión democrática del poder, se radicalizan cada vez más y, de esa manera, muestran, paradójicamente, su debilidad y desesperación.

Una digresión. Esta crisis no es exclusiva del MAS, sino de la corriente del socialismo del siglo XXI, incluyendo España, que ha perdido norte y sus seguidores se han convertido en justificadores de la corrupción que los afecta, cultores de la impunidad y sostenes de un culto a la personalidad indigno lo que, además, impide que renueven sus liderazgos con los argumentos más baladíes imaginables.

Con esos antecedentes, las nuevas autoridades deberían tener la capacidad de comprender que la gente está cansada de discursos y de la corrupción que corroe las instituciones, pues sabe que por ello su vida no mejora. De ahí que ejercer una gestión transparente y eficiente no solo se convierte en una obligación, sino en una necesidad para mantener y profundizar la legitimidad ganada en la victoria electoral, e incluso proyectarse al ámbito nacional.

La gente, además, está cansada de líderes mesiánicos. Los quiere de carne y hueso, con capacidad de dominar su apetencia del poder para privilegiar el servicio y no abusar de la táctica de endilgar a sus antecesores todos los males de la administración departamental y municipal.

En todas las ciudades hay necesidad de que los alcaldes con la respectiva Gobernación coordinen obras de común beneficio, de manera racional y transparente, sin pensar, como ha sucedido con extremada frecuencia, en sus propios intereses.

Es fundamental que los gobernadores tengan capacidad de permanente diálogo sobre temas que siendo nacionales afectan directamente a las regiones. La crisis general que el país atraviesa exige dejar para más adelante cálculos de corto plazo. En esta línea, bien harían en revisar la actuación de gobernadores y alcaldes durante la primera gestión del MAS, que por cálculos mezquinos le facilitaron su política de copar el Estado nacional.

Consecuencia directa de esa coordinación sería que puedan convertirse en un factor de defensa del sistema democrático y respetando la Constitución y las leyes aportar a la dura tarea que el país tiene de reconstruir la institucionalidad democrática a partir de sus áreas de acción.

No se entienda, por favor, estos apuntes como un manual de buen comportamiento… sino de asumir que es tal la situación de crisis que atravesamos que lo que hagan o dejen de hacer las nuevas autoridades subregionales será gravitante en nuestro futuro democrático.

En definitiva, estamos en un tiempo diferente y se debe responder con iniciativa y vocación de servicio…



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