Escucha esta nota aquí

Lejos de resolverse, el problema del maíz da cada día nuevas señales de un peligroso desconocimiento de la naturaleza del grano y de su uso en la producción de la ganadería porcina y la avicultura en el país.

Las autoridades nacionales insisten en su amenaza de denunciar penalmente a productores que presuntamente hacen un acopio irregular del grano. Dijeron que hay cuatro empresarios que estarían ocultando el producto, pero no dieron nombres.

Convencido de ese supuesto ocultamiento, el viceministerio de Defensa de los Derechos del Usuario y Consumidor realizó inspecciones en algunos ambientes donde se concentra el maíz para su venta y se encontró con el grano almacenado de manera legal y con fines productivos. Es decir, no hubo el ocultamiento ni el agio que ellos esperaban descubrir, que es el que estuvieron denunciando desde La Paz, sin mayor conocimiento real de los hechos en la ciudad de Santa Cruz.

Naturalmente, en las inspecciones observaron que el maíz se almacena en pequeños galpones, ya sea para la venta o para el uso en la porcinocultura o la avicultura principalmente, pero que eso no significa que se esté “acumulando” ilegalmente el producto.

Las autoridades del sector, que vienen demostrando un profundo desconocimiento de la naturaleza del uso del maíz en la ganadería y cría de pollos, no saben quizá que el maíz para los cerdos y gallinas no se sale a comprar en la ‘venta’ cada mañana para la jornada, sino que se adquiere en grandes cantidades para su uso en uno, dos o tres meses.

En esas condiciones, naturalmente las granjas de productores tienen maíz acumulado para el consumo de los animales, y no con fines especulativos.

Con esa constatación de ojos propios, el Gobierno tuvo que bajar el tono de sus amenazas y admitir que el almacenamiento de maíz que ellos vieron se realiza de manera legal y tiene como fin la producción de animales que luego se consumen como proteínas en las mesas de los bolivianos.

El viceministro Jorge Silva, de la cartera de Defensa del Consumidor, admitió que los cuatro galpones que se inspeccionó en compañía de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (Felcc) sólo tenían como hecho irregular la falta de papeles en regla.

En otros lugares, encontraron acopio de maíz de forma normal y legal, y citaron como ejemplo una empresa productora de carne de cerdo y pollo que tiene 12.000 toneladas de maíz acumuladas, cantidad que les permitirá cubrir la demanda de sus animales en los próximos tres meses. Es decir, nada nuevo y todo normal hasta ahí.

Ese cambio de discurso demuestra la gran virtud de llegar al lugar de los hechos y comprobar con los propios ojos que aquello que a la distancia se percibía como especulación, ocultamiento o agio, estaba muy lejos de ser tal cosa. Una cosa es levantar el dedo acusador desde los escritorios de los ministerios en La Paz, y otra muy distinta es aterrizar en Viru Viru, salir al campo y cruzar las pesadas puertas de los galpones para juzgar lo que se ve.

De lo que aún no se ha convencido el Gobierno es que de todas maneras falta maíz en el país y que hay una escasez que tendrá que afrontar de alguna manera práctica y no con discursos acusadores.

Comentarios