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8 de enero de 2019, 4:00 AM
8 de enero de 2019, 4:00 AM

Conocí a Renato Sandoval en 2010 en el Festival Internacional de Poesía de Medellín, dos años después nos volvimos a encontrar en el de Lima, hemos cultivado una buena amistad. Hace unas semanas me envió su libro Odiario, una selección de prosas poéticas que tienen como motivo el odio. Un tema nada grato para la poesía, si tenemos en cuenta que los poetas intentamos escribir sobre y para el amor en todas sus formas; incluso cuando se escribe en contra de la injusticia se lo hace por amor a un mundo mejor y al prójimo.

Renato enfrenta el riesgo y sale bien librado, porque reconoce en sí mismo el odio y logra dominarlo, como se debe hacer con las fieras internas con las que despertamos cada mañana, logra expiar su odio. El poeta Roberto Forns Broggi escribe en el prólogo de este poemario: “Si se ha de escribir correctamente poesía, en cualquier caso hay que enfrentar al discurso de odio, a la resurrección de odios milenarios. (…) Indagar a fondo en el ánimo de los verdugos, que es lo que hace Renato Sandoval con este poemario, colocando al lector en un espacio incómodo. En el contexto de los discursos de odio y las cegueras colectivas respecto a los valores de sinceridad y conciencia los poemas de Odiario nos ofrecen un refugio”.

Renato dedica su obra “a ese odio que carcome a los odiadores insignes, de ellos que se proclaman luchadores por la justicia, pero que rezuman odio inquebrantable por todos los poros de sus cuerpos” y estas palabras me recordaron a algunos “insignes odiadores” locales que hacen de todo para ser tomados en cuenta, menos escribir bien, como bien los liquidó el poeta Julio Barriga en sus memorias. Odiadores o ‘haters’ que han tomado las redes sociales para exponer sus miserias humanas y mostrarse desnudos de cualidades estéticas, valores civiles y empatía social. Renato se arma con algunas citas de grandes escritores, toma de George Bernard Shaw: “El odio es la venganza del cobarde” y de Ernest Hemingway: “Temía al odio, hasta que me di cuenta de que no es otra cosa que ignorancia”, por eso no hay que temerles para no ser como ellos.

En el poema Abur, Renato afirma: “Pensar palabras es hablar del pensamiento. Callar no es silencio, es perjurio”. De lo que se trata según el poeta peruano es de transformar el odio en poesía, bien harían algunos de nuestros ‘haters’ criollos en seguir este consejo por el bien de ellos mismos, en vez de perder el tiempo pensando que con los escasos ‘likes’ de sus infamias están ganando la gloria.

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