Opinión

Ofensas en la OEA

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6 de abril de 2017, 4:00 AM
6 de abril de 2017, 4:00 AM

E l embajador de Bolivia en la Organización de Estados Americanos (OEA), Diego Pary, puesto a defender al Gobierno de Venezuela, cometió varios errores, pero quizá el más dañino para el país sea el haber ofendido a 17 países de la región que decidieron tratar el tema venezolano en el Consejo de Seguridad. Pary dijo que el solo hecho de realizar la reunión para tratar ese tema era un “golpe de Estado”, porque se la había realizado sin que él participara, siendo el presidente rotatorio y que, por lo tanto, las decisiones allí tomadas no tienen validez.

La reunión se había realizado con la presidencia del embajador de Honduras, porque el embajador boliviano se negaba a conducirla y comprobó que 17 países de la región coinciden en definir la crisis venezolana como un quiebre democrático. 

En el momento de sus protestas en presencia de todos los representantes del hemisferio, Pary llegó a cortar la palabra a la ministra de Relaciones Exteriores de Argentina, Susana Mabel Malcorra, y se puso a decir en voz alta que estaba defendiendo el honor de Bolivia.

En este incidente, la imagen de Bolivia en la región quedó muy mal parada. El embajador Pary quiso comportarse como un dictador que, porque él así lo ha decidido, suspende una reunión que casi todos los países de la región estaban solicitando. 
Como consecuencia de todo esto, la reputación de Bolivia quedó ligada al Gobierno de Venezuela, que en las horas siguientes lanzó una feroz arremetida contra los venezolanos que habían salido a las calles de Caracas y otras ciudades de ese país para pedir el fin de lo que ellos llaman “la dictadura chavista”.

Es probable que el embajador haya actuado como lo hizo inspirado en la declaración pública hecha por el Gobierno nacional después de que el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela arrebatara las atribuciones del Poder Legislativo y levantara la inmunidad a los legisladores de la oposición.

Corresponde ahora que el Gobierno explique no solo a la comunidad internacional, sino sobre todo a los bolivianos, por qué el nombre del país tiene que estar envuelto en la defensa de un régimen que ha violado los principios democráticos y que se niega a llamar a elecciones. 

Bolivia necesita una explicación de estos hechos lamentables 

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