Opinión

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“Opinadores” y otras víboras en el paraíso de la revolución

Gonzalo Chávez/Economista

Gonzalo Chávez 5/9/2021 06:47

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Es bueno y refrescante ver que el Ministro de Economía y Finanzas, sus Viceministros y otros dignos funcionarios públicos lean temprano el periódico los domingos, hagan prolijos apuntes y después vayan al canal estatal a desmentir y rebatir a los opinadores de economía. Muestra un talante democrático y buen uso de los impuestos que pagamos convertidos en salarios. Demuestra compromiso que trabajen en fin de semana. Los opinadores también lo hacemos.

El cariñoso dardo de opinadores lo acuñó el actual Presidente Arce Catacora cuando era ministro del área. Así se refería, con una mezcla de pesar y bronca, a los ciudadanos que en democracia levantan la pluma y dicen lo suyo en las áridas arenas de la economía.

Cabe recordar que la economía es una ciencia argumentativa. Es el terreno de las opiniones. La economía trabaja con hipótesis que debe probar y sobre un mismo tema o cifra pueden existir varios puntos de vista y lecturas.

Cazar o descalificar economistas por sus ideas es un deporte antiguo entre los políticos. El calificativo de opinadores es hasta simpático. Hay piropos, de más grueso calibre, que no están permitidos reproducir aquí. Ahora, está claro que, algunos dueños del poder, quisieran encarcelar no sólo las ideas de los opinadores. Las tentaciones autoritarias frente al pensamiento disidente son muy grandes.
 
También cabe resaltar, el Ministro y sus colaboradores, sin duda alguna, comienzan a ganar experiencia en la lides del debate económico. Antes descalificaba a sus detractores con nombre y apellido. Ahora usan el genérico opinadores. Así los castigan, condenándolos al callejón del anonimato, a la ciénega de la indiferencia. Aprendieron de una vieja estrategia de los políticos altoperuanos que dice: no lo menciones, lo harás crecer. Ni los mires, se van a creer la o del rococó.

Como corresponde, a los términos de referencia de los nuevos dueños del poder, salen a defender a capa y espada las maravillas de la política económica en curso. Es muy saludable para el debate que lo hagan. También trabajan en equipo y hay varios funcionarios públicos que escriben muy bien en los periódicos, aunque no siempre tienen la razón. En la mayoría de los casos repiten consignas oficialistas.

En el esgrima de ideas de esta semana hay un tema que merecen atención: 1) Se trata de si la asignación de los derechos especiales de giro (DEG), equivalentes a 326 millones de dólares, por parte del Fondo Monetarios Internacional (FMI) a Bolivia, son un bono, un regalo del imperio o una deuda.

En este caso, por supuesto, el Gobierno jura que la asignación del Fondo es un regalo, no una deuda. Nos dieron, no lo pedimos dicen desde el árbol del poder con enorme pragmatismo sin sonrojarse. Cuando se trata de dolarachos frescos, el antimperialismo puede esperar. En realidad, es una operación idéntica a la del año 2009. No big deal, argumentan desde el oficialismo. Pero felizmente en economía - al contrario de la política, donde se puede decir cualquier cosa - los papelitos cantan y la contabilidad no miente. En un comunicado del 28 de agosto de 2009 del Banco Central de Bolivia BCB, dice con toda claridad: “Las asignaciones DEG implican un incremento de las reservas internacionales del BCB (activo) con un incremento de sus obligaciones de mediano y largo plazo (pasivo )”. O sea, deuda. O sea, compromete el patrimonio del Estado en algún momento del tiempo. O sea, no lacten.

También lo invito a revisar el saldo de la deuda externa también publicado por el BCB del 2019. En este documento, la asignación del 2009 del FMl se registra como una deuda. ¿Por qué ahora sería diferente si es la misma operación? Como dicen los abogados a las pruebas nos remitimos. O como se dice en lenguaje popular: Si parece un pato, nada como un pato, y grazna como un pato, entonces probablemente sea un pato. Y no un perro.

Para seguir con el espíritu democrático que inspira a las autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas, y atribuyéndome, de manera inmerecida, la vocería del sindicato de opinadores y otras malas hierbas del jardín de la democracia, me permito solicitar que alguna vez seamos invitados, en horario noble, a la televisión estatal boliviana o para estatal, como ATB para también comentar la coyuntura dominical. Por supuesto, este pedido no creo que sea atendido, pero queda el registro. Mientras tanto, seguiremos en las trincheras de las redes sociales y en este periódico diciendo lo nuestro para el beneficio del debate libre de ideas.



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