Opinión

Ordenarán mercados y tráfico, dij’que

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16 de marzo de 2017, 4:00 AM
16 de marzo de 2017, 4:00 AM

Nuestro hormonal y errático Concejo Municipal cruceño ha lanzado, como bando carnavalero, su proyecto de reestructurar la ciudad, de organizarla, de limpiarla. Por fin ordenarán los mercados. Y, por si fuera poco, emprenderán al mismo tiempo el imposible ordenamiento del transporte de la capital oriental.

Decenas de veces han anunciado y empezado planes como estos, pero no los han completado nunca. En mil ocasiones decidieron poner en orden algún mercado. Sus gendarmes mantuvieron batallas campales para desalojar una acera, un camellón o una rotonda. Cuando daban por ganada la guerra o cuando se olvidaban de su objetivo, desaparecía la autoridad. Al instante los gremiales recuperaban el territorio perdido y mucho más. En una ocasión crearon el mercado Mutualista para reubicar a los vendedores callejeros de Los Pozos. Los llevaron. Hoy, en Los Pozos, son el doble los que venden en la calle.

Los mercados cruceños son cuadras de suciedad y desorden. Crecen y polucionan día a día. El gobierno municipal hace declaraciones terribles y amagos de tremendos operativos. Pero nunca pasa nada. Nunca se han planteado en serio cambiar la ciudad. No han empezado a crear una nueva cultura de comercio ordenado ni de calles limpias y transitables. Nunca han establecido una estructura municipal que haga duraderos los cacareos propagandísticos de cambio. Todo se reduce a cuatro manotazos al aire que los dejan agotados y les dan pretexto para tumbarse a descansar.

¿Recuerda usted los taxímetros? Los impusieron. Decretaron plazos perentorios. Imperturbables soportaron paros y desplantes de los rebeldes. Los aparatingos aquellos ni los conocimos. Están muertos de risa en los trasteros de los taxistas ingenuos que creyeron en los concejales. Nunca hicieron cumplir su ley. Es normal que sus órdenes y decisiones sean mal concebidas, mal planificadas, inútiles para ser llevadas a la práctica. Son cohetería.

Los micreros van por donde quieren, a la hora que les parece y hacen lo que se les antoja. Policía y Alcaldía toleran todo, aunque de tiempo en tiempo anuncian cambios radicales que no piensan hacer cumplir. Un día el alcalde prohibió las pequeñas vagonetas que llenaron nuestras calles. Se fueron, pero han vuelto con millones de trufis. Más pequeños que los de antes, colapsan el tráfico y las avenidas hasta el absurdo y nadie hace cumplir la ley. Prepárese para las batallas y las tensiones. Nosotros pagaremos la factura. El drama es que nos han enseñado que es para nada. Con el tiempo acabaremos peor 

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