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Hay más de una Bolivia, aquella que muestran los medios de comunicación social y en la que la política partidaria tiene un lugar preponderante.

Yo conocí una la semana pasada, en el X Congreso Internacional de la Asociación de Estudios Bolivianos que aglutinó a decenas de investigadores sobre temas que conciernen al pasado, presente y futuro de nuestro país.

Me llamó la atención el profesionalismo de los participantes, ponentes y público en general; lo segundo fue la notoria competitividad de las investigadoras mujeres, tanto que presentaron un conversatorio sobre “experiencia colonial femenina en la intersección entre adscripciones de género, origen, trabajo y familia”, que dejó asombrados a varios de los concurrentes.

Y es que, en medio de investigadores de diferentes nacionalidades, estas mujeres no solo se destacan, sino que, en muchos casos, dejan atrás a los varones. Varias presentaron trabajos tan novedosos que, en ocasiones, lograron la caducidad de los datos que aparecían en algunas ponencias.

En esta otra Bolivia, la de los intelectuales, el machismo es una actitud anacrónica que solo es objeto de estudio. Nadie le pisa el poncho a nadie y, si es necesario, existe actitud colaborativa para conseguir respuestas comunes a las preguntas que surgen desde investigaciones distintas.

Casi no hablan de política partidaria y, si lo hacen, se percibe que la mayoría, si no todos, ya tienen definido su voto. No forman parte de los bolsones de indecisos así que tampoco constituyen presas para los candidatos. Es gente que sabe mucho, tanto que son muy raros los que alguna vez se involucraron en afanes partidarios. Es más no encontré a ninguno.

Pero, así como no se involucran en política, su labor investigativa depende generalmente de universidades que cubren su costo. Muchos de los que asistieron al congreso eran doctorandos del extranjero que habían ganado becas para alcanzar ese grado académico. ¿Por qué estaban en un evento que se refería exclusivamente a Bolivia? Porque son muchos los que se dedican a investigar temas de nuestro país.

Esta es una Bolivia distinta en la que los candidatos no podrían embaucar a sus integrantes ni mucho menos engañarles con falsas poses. Es más… como apunté líneas arriba, tratándose de los bolivianos, es un segmento que ya ha decidido su voto y no tiene intenciones de cambiarlo. Quizás por eso, los partidos políticos no se acercan demasiado a ella, ni apoyan sus investigaciones.

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