¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Clasificados

Otra democracia

Martes, 09 de junio de 2026 a las 04:00

“¿Cómo crear un sistema donde el poder no pueda aislarse de la sociedad y donde el ciudadano tenga control efectivo y permanente sobre quienes administran el Estado?”


La crítica que se plantea tiene una larga tradición en la filosofía política y en la teoría del Estado. Muchos autores sostienen que las democracias contemporáneas han derivado hacia sistemas donde las élites económicas, partidarias o burocráticas concentran el poder, mientras la ciudadanía participa solo de manera limitada cada ciertos años (5 en Bolivia)  mediante elecciones. No es una preocupación nueva, pero sí muy vigente.


La cuestión central no suele ser únicamente “democracia sí o no”, sino qué tipo de democracia y qué mecanismos de control existen sobre el poder estatal.
Algunas propuestas de reorganización política que se discuten seriamente son:


Democracia directa o semidirecta: Inspirada en modelos como Suiza, donde los ciudadanos pueden convocar referendos, revocar autoridades, aprobar o rechazar leyes, proponer reformas constitucionales. La idea es reducir el monopolio de los partidos políticos y aumentar el control ciudadano permanente.


Democracia deliberativa: Busca que las decisiones no dependan solo del voto, sino de procesos públicos de discusión informada, asambleas ciudadanas, jurados ciudadanos sorteados, debates técnicos abiertos, participación digital vinculante. 


Meritocracia técnica limitada: Algunos sostienen que ciertos órganos del Estado deberían estar dirigidos por expertos independientes y no por cuotas partidarias, por ejemplo- bancos centrales, órganos electorales, administración de justicia, planificación económica. El riesgo es que una tecnocracia sin control democrático también puede volverse elitista.


Federalismo fuerte y descentralización: Otra crítica común es que los Estados demasiado centralizados concentran corrupción y poder político. La propuesta es- dar más autonomía a regiones y municipios, descentralizar impuestos, acercar las decisiones al ciudadano. 


Democracia digital: Con tecnologías modernas podrían existir-votaciones frecuentes y seguras, presupuestos participativos, auditorías públicas en tiempo real, transparencia total del gasto estatal. 


Modelos mixtos o post-partidarios: Hay corrientes que proponen reducir el peso de los partidos: candidaturas ciudadanas, representación por sectores sociales, cámaras técnicas, sorteo parcial de representantes (demarquía). 


Esto intenta evitar que el Estado quede capturado por estructuras partidarias permanentes.


El problema más difícil no es diseñar un nuevo sistema, sino evitar tres riesgos que históricamente aparecen cuando la gente pierde confianza en la democracia: concentración autoritaria del poder, populismo personalista, captura económica del Estado. 


Muchos regímenes que prometieron “representar al verdadero pueblo” terminaron siendo más corruptos o represivos que las democracias imperfectas que reemplazaron.


Por eso, varios pensadores actuales plantean que el desafío no es abandonar completamente la democracia, sino: aumentar controles reales, limitar privilegios políticos, transparentar el gasto público, permitir participación continua, fortalecer independencia judicial, combatir la corrupción estructural, entre otros.


Este  modelo de democracia podría mejorar la forma de vida de los bolivianos.
 

Tags

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones: