Edición Impresa

Otra vez la ley seca

Escucha esta nota aquí

Es impresionante la capacidad de las autoridades ediles de siempre acudir a la aplicación de la prohibición del expendio y consumo de bebidas alcohólicas, como si esta medida resolviese problemas ( caso actual de la pandemia del Covid) o vuelva a las personas más espirituales y religiosas, (caso de la Semana Santa). Se dice que es una medida preventiva y temporal, que un alcalde decreta para prohibir y restringir el expendio y consumo de bebidas embriagantes, con el fin de mantener o restablecer el orden público.

La aplicación de esta medida, que nos hace retornar a los principios del siglo pasado indica que en 1913, un inmigrante en la ciudad de Chicago, llegó un día a casa borracho y violó a su esposa embarazada. Cuando el bebé nació con malformaciones como consecuencia de las complicaciones del parto, la opinión pública (puritana y absolutamente obtusa) clamó por prohibir las bebidas alcohólicas. Esta Ley Seca no solamente demostró que la violencia domestica o las violaciones disminuyeron, sino que sirvió para que, a partir de la ilegalidad de las bebidas alcohólicas, esta se convierta en el principal detonante para que apareciera el comercio ilegal, producción ilegal, el consumo ilegal y las pandillas que se peleaban el mercado ilegal de los ilegales “tragos espirituosos”. Pero además puso en relieve el corrupto papel de los policías, jueces y magistrados que negociaron, pactaron y extorsionaron a los productores y bebedores que nunca se extinguían. En consecuencia, de este desequilibrio y ante el grave aumento de la violencia delictiva en los Estados Unidos impulsó que a partir de 1930 en la opinión pública se culpara a la ley seca, y no al consumo de alcohol, como causante del aumento de la criminalidad.

Santa Cruz de la Sierra, una capital que sobrepasó los dos millones de personas, que acoge a miles de personas que vienen de todas partes del mundo, que tenemos un índice de crecimiento poblacional del 8 por ciento al año, donde existe gente que profesa todo tipo de religiones incluyendo la católica y otros que no profesan ni una sola religión, vemos con estupor año, tras año a las autoridades ediles aplicar la Ley Seca para los días de Semana Santa, como si esa medida hiciera a los ciudadanos más religiosos, cuando la decisión de tomar una bebida alcohólica es una decisión personal, libre e íntima.

A saber, lo único que provoca esa medida es la oportunidad de funcionarios policiales y municipales de extorsionar a la gente que por cualquier razón está tomándose una bebida alcohólica esos días que “algunos” guardan, a quienes se los debe respetar como debe ser.

Pero el ápice de la estupidez ha sido vincular el covid con las bebidas alcohólicas. Amigos de la Alcaldia la pandemia no va a crecer porque exista gente alegrándose tomando su bebida de preferencia, la pandemia va a seguir creciendo por algo que estamos cansados de saber: aglomeraciones, no uso del barbijo y la poca higiene en las manos. No se ha escuchado a la OMS indicar que el Covid va a disminuir aplicando la Ley Seca el dia de año nuevo.- ¿quién nos asegura que las bebidas alcohólicas son las causantes del Covid?. Lo que si estamos seguros es que los días previos todo el mundo va a abastecer sus bodegas, beberá normalmente sus tragos y sin duda, los mismos que extorsionan a la gente en Semana Santa lo harán esta vez en Año Nuevo.



Comentarios