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¿Qué tipo de país desearía Ud. para sus hijos y los hijos de sus hijos? ¿Una Bolivia con mayores posibilidades de empleo digno, formal y sostenible? ¿Una nación de empresarios, productores y emprendedores que aprovechen los recursos naturales que Dios le ha dado para ser aprovechados sosteniblemente? ¿Una Bolivia donde la agregación de valor implique un mejor pago a una mano de obra cada vez más tecnificada y capacitada? Yo sueño con un país así…

Pensando en las necesidades sociales aún pendientes de resolver en Bolivia, con el sinfín de posibilidades que ofrece nuestra vasta geografía, sin mucho esfuerzo se podría despertar múltiples posibilidades de desarrollo para satisfacer nuestras propias necesidades así como para atender la casi inagotable demanda del mercado externo. De lo que hagamos hoy, en cuanto a políticas públicas, dependerá concretar o no semejante sueño, pero si fallamos, el sueño podría convertirse en pesadilla.

Un caso digno de estudio -sin duda- es el del sector forestal boliviano, cuyo inmenso potencial está desaprovechado, tanto en términos de biodiversidad como en cuanto a los bienes maderables. Con poco más del 50% de su territorio constituido por una masa boscosa natural y una altísima vocación para plantaciones forestales industriales, Bolivia debería ser a estas alturas una verdadera potencia en este ámbito pero no lo es, lamentablemente.

Es más, luego de haber sido el paladín mundial en manejo sostenible de bosques tropicales con más de 2,5 millones de hectáreas certificadas internacionalmente, el draconiano cambio en las reglas de juego nos hizo retroceder tanto, que hoy ni la quinta parte de aquello está bajo custodia privada y los bosques están librados a su suerte con las negativas consecuencias que implica. Pero, no solo eso…

Cuando el sector empezaba a brillar con luz propia por su propia determinación de avanzar en la industrialización en función del mercado interno pero también el externo, con generosas exportaciones de bienes manufacturados como muebles, asientos, puertas, ventanas, marcos, molduras, parquet, etc., alcanzando su punto culminante en 2007 con 127 millones de dólares de ingresos de divisas -por la exportación de 152.000 toneladas de madera con valor agregado- diversos factores hicieron languidecer al sector.

La balanza comercial positiva en el sector maderero -de 115 millones de dólares en 2007- pasó a tornarse negativa a partir de 2014 por la caída tanto del valor y el volumen exportado hasta menos de la mitad en ambos casos, mientras que las importaciones crecieron 4 veces en volumen y por más de 5 veces en valor, cambiando Bolivia su perfil comercial, convirtiéndose en un país importador nato.

La subida del precio de la madera, el alza de costos de producción, el anclaje del dólar, la competitividad inducida por la devaluación en Brasil y Argentina, la agresividad comercial de la China, el contrabando y la declinante demanda de madera sólida en el país, explican en gran parte la debacle: más de 4.000 unidades productivas cerradas, más de 25.000 empleos destruidos y la posibilidad de perder 40.000 empleos más si continúa tal tendencia. ¿Qué hacer?

Frente a la inusitada importación de tableros (aglomerados, multilaminados y MDF), muebles, puertas marcos y ventanas de madera, la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques Tierra (ABT) emitió la Resolución Administrativa ABT No. 134/2019 con la finalidad de establecer medidas de control para defender la producción, la industria forestal, el mercado nacional, las fuentes de empleo y dar una mayor viabilidad económica a los operadores del bosque, y si bien la ABT aclaró que la importación de tableros melamínicos no estaba contemplada por la medida, la aspiración del sector es que en breve Bolivia se autoabastezca también de ello.

Siendo el propósito aumentar el consumo de madera producida bajo manejo sustentable y reanimar el rubro, la Cámara Forestal de Bolivia (CFB) no dudó en aplaudir la medida indicando que ello podría significar a corto plazo generar más de 18.000 nuevos empleos, ahorrar 12 millones de dólares por sustitución de importaciones y ventas adicionales por 47 millones. Bien por el sector, bien por el país.