Escucha esta nota aquí


Desde hace 16 años el país no tiene autoridades ejecutivas titulares en más de una docena de instituciones y empresas estatales bolivianas; todos los elegidos por el presidente del Estado ocupan cargos en condición de interinos, pero permanecen allí durante muchos años, en algunos casos incluso más que el tiempo establecido para la función titular; es decir, cuando son elegidos siguiendo la norma.

El jefe de Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa, ha criticado, en EL DEBER Radio, que el presidente Luis Arce actúa como si fuera dueño de los nombramientos en las esferas estatales y que no está cumpliendo con su mandato constitucional.

Mesa mencionó 12 cargos públicos que tienen presidente o gerentes interinos, pero en realidad se quedó corto, porque son al menos 32 los puestos que funcionan con interinos y ninguno fue nombrado o por dos tercios o por mayoría simple de la Asamblea, según sea el caso, o de una terna propuesta por la Asamblea al presidente del Estado, como establece la norma nacional.

La lista es larga, pero vale la pena registrarla. Estos son los puestos que funcionan con interinos en el país: Defensor del Pueblo, presidente del Banco Central de Bolivia y cinco miembros del directorio, Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), presidente de la Aduana Nacional y cuatro miembros del directorio, presidente de YPFB, presidente de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) y cuatro miembros del directorio, presidente de Comibol, presidente del Servicio de Impuestos Nacionales y cuatro miembros del directorio, titulares de la Empresa Siderúrgica del Mutún, la Empresa Nacional de Electricidad, gerente y presidente de la empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos, Empresa Nacional de Telecomunicaciones, Contraloría General del Estado y el Instituto Nacional de Reforma Agraria.

Durante la gestión de Morales, al menos tres interinos estuvieron ocupando el cargo por más tiempo que el establecido por la ley para los puestos titulares y elegidos según el procedimiento. Gabriel Herbas Camacho fue contralor por siete años y tres meses, cuando las leyes establecen seis años como el plazo para el puesto; Marlene Ardaya fue presidenta de Aduana más de seis años, pese a que la ley contempla solo cinco años de período; Marcelo Zabalaga fue presidente del Banco Central de Bolivia más de cinco años, cuando la ley establece un quinquenio.

¿Por qué Evo Morales cuando era presidente y ahora a Luis Arce prefieren poner presidentes, gerentes y miembros de directorios interinos en instituciones y empresas estatales en lugar de elegirlos en una Asamblea donde su partido, el Movimiento Al Socialismo, tiene suficiente mayoría para seleccionar incluso a militantes de su partido sin que nadie se los impida?

La probable respuesta hay que buscarla en las explicaciones que daban, en su momento, el entonces vicepresidente Álvaro García Linera, quien decía que mantenían interinatos en las instituciones porque les resultaba más conveniente, y citaba como mal ejemplo el caso de los jueces, nombrados por ley por siete años, y que cuando cometían un error o un delito se necesitaba uno o dos años para enjuiciarlos o cambiarlos.

Más explícito fue en una ocasión el entonces presidente Evo Morales, la vez que dijo que cuando nombraban a alguien de manera titular resultaba más difícil controlarlo porque el elegido se sentía seguro en su puesto por el tiempo que dure su gestión, mientras que cuando se los tenía de interinos sabían que los podían cambiar en cualquier momento. Algo así como que “te prefiero interino porque así no me desobedeces”. Ahí radicaría una de las explicaciones de por qué Morales antes y Arce ahora prefieren interinos, aunque eso atente contra la institucionalización de funciones ejecutivas importantes para el país.

Comentarios