Opinión

Palmasola, otra vez

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9 de junio de 2018, 4:00 AM
9 de junio de 2018, 4:00 AM

Esta administración discursea bastante acerca de los Derechos Humanos; inclusive esgrimió a su favor el artículo 23 de la Convención Interamericana de Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica). El MAS sobrepuso ese convenio a la propia Constitución Política del Estado (CPE) y he aquí que -sobre la base del discutible dictamen de un Tribunal Constitucional complaciente- ahora Evo Morales puede ser reelegido indefinidamente. 

Cuando se trata de piruetas seudolegales para mellar la alternancia democrática y burlar el referendo del 21 de febrero de 2016, el oficialismo esgrime los Derechos Humanos hasta el hartazgo, pero a la hora de la verdad, en el campo de lo verdaderamente humano, hay muchas más muestras de inhumanidad. Solo así se explica que 100 privados de libertad, que ya cumplieron su sentencia, permanezcan en prisión. O que un reo salga en libertad cinco años después de haber cumplido una condena que era mucho menor; solo así se explica que existan personas detenidas por años sin sentencia y sin cumplirse los debidos procesos. La suma del poder público ha mellado casi todo tipo de institucionalidad en nuestro país; la genuflexión de la justicia ante el Ejecutivo es vox populi. 

Frente al último acto de violencia ocurrido en Palmasola, surge con auténtico aire de martirio la imagen del exdirigente futbolístico Alberto ‘Tico’ Lozada y de otras personas recluidas en detención preventiva. Tanto el exdirigente deportivo como los demás fueron brutalmente golpeados por los maleantes sublevados. Se ha sabido también que Lozada, en los hechos del 14 de marzo, sufrió golpes, lo que demuestra que él y los demás agredidos están en inminente peligro si permanecen en el mismo lugar.

En estos casos, por simple humanidad y por la abyecta retardación de justicia, es un imperativo que se les conceda por lo menos un arresto domiciliario. No pueden seguir en el penal bajo las actuales condiciones.

Aún falta una explicación amplia acerca de lo sucedido en Palmasola y sobre esta agresión. Pese a la espectacularidad desplegada hace un par de meses, los problemas estructurales de Palmasola persisten. Y mientras tanto, la vida de Lozada –al igual que la de muchas otras personas presas sin sentencia ni juicios-  está en jaque. 

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