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Pandemia, entre la farsa y la realidad

17/5/2020 03:00

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Por: Marcelo Zabalaga Estrada

Nos estamos enfrentando a un fenómeno inusual, un virus que se difunde profusamente entre la población mundial y que, en nuestra Bolivia, hasta el 14 de mayo pasado ha dado lugar a que cerca de 3.400 personas se contagien, de las cuales 152 fallezcan, es decir, el 4,5% de las personas contagiadas. Con esta tasa de letalidad, en un año podrían fallecer 720 personas. Si aplicamos la tasa de letalidad italiana, que es una de las más altas, de 14.1%, el efecto sería que el total de fallecidos en Bolivia, en un año, podría llegar a 2.300 personas; cosa que, de todas maneras, nadie quiere.

La realidad muestra que, en promedio, en los casi dos meses y medio de cuarentena, fallecieron 60 personas por mes, o sea dos personas por día. Surge entonces la pregunta: ¿Y cuántas personas mueren en Bolivia sin Coronavirus?

Pues, resulta que la tasa de mortalidad para este año, en nuestro país, según el INE, es de 6,1 por mil habitantes, que arroja una cifra cercana a 71.000 personas que habrán muerto este año, o sea, un poco más de 5.900 personas por mes, o sea 194 personas por día.

Lógicamente, es alucinante la desproporción en la atención que se presta a los 60 fallecidos por mes por el virus y a las 5.900 personas fallecidas por otras enfermedades y dolencias, incluyendo feminicidios e infanticidios. Es cierto que debiéramos reducir las muertes en carretera y calles, pero, aunque dejemos la cifra en 4.000 muertos por mes, la inequidad sigue siendo alarmante.

Es por lo tanto lógico que llame la atención que la mayoría de los espacios de los medios de comunicación y casi todas las redes sociales, se dediquen a la pandemia, lo que nos ha llevado a negar la realidad global y encerrarnos en nuestras casas, como si no existiera otra realidad que la “amenaza pandémica”. De donde surgen varias preguntas.

1.    En primer lugar, ¿Qué se ha hecho para paliar la mortalidad de las otras decenas de enfermedades y situaciones de muerte? Mediáticamente, al menos, casi nada. Todo el espectro de noticias ha sido acaparado por la pandemia.

2.    En segundo lugar, con la cuarentena, que está afectando tan negativamente en la actividad económica, ¿ha hecho alguien un cálculo de la mortalidad por falta de alimentos o la mala calidad y cantidad que está siendo ingerida por los millones de bolivianos, sobre todo niños, que están sufriendo de carestía por falta de actividad económica?

3.    El efecto que produce la inactividad, no es solo que el aparato productivo se paralice, sino que muchas empresas, de todo tamaño, echen a su personal a la calle, sin ninguna garantía de que la empresa vuelva a funcionar y sean recontratados. ¿Se ha pensado lo que se deberá hacer para paliar esa crisis que se avecina, mucho más importante que la pandemia?

4.    No se ha tratado tampoco de entender el fenómeno en su integridad, ¿No se debería reflexionar, colectivamente, acerca del “modelo de economía” al que nos quiere llevar la pandemia, o los que están detrás de ella?

5.    Las reflexiones en varios países del centro (sobre todo Europa) van en la dirección de reconstruir un mundo más ecológico, ¿No sería bueno develar el hecho de que el parón del aparato económico y el confinamiento demuestran la urgencia de tomar esta extrema medida para asegurar nuestra sobrevivencia como especie humana sobre el planeta Tierra?

6.    Y dadas todas las faltas de respuestas a estas preguntas, ¿no sería razonable que este y los futuros gobiernos diseñen decenas de actividades de mitigación y de cuidado de la naturaleza, en lugar de reprimir a los que piden comida?

7.    Y finalmente, dados algunos procedimientos capaces de detener o revertir el coronavirus, tal cual testimonian los que cayeron enfermos y se curaron con vahos de eucalipto, limón, Ivermectina y otros, ¿Por qué este gobierno no hace una campaña intensiva para usar esos y otros recursos en lugar de tratarlos reticentemente?

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Marcelo Zabalaga Estrada, expresidente del Banco Central de Bolivia.