Edición Impresa

OPINIÓN

Pandemia impacta sobre el transporte

Antonio Rocha 15/5/2020 03:00

Escucha esta nota aquí

Entre el transporte marítimo de carga, especialmente de contenedores, y el transporte aéreo de carga y pasajeros, se han repartido la peor parte de los efectos de la pandemia. Hasta fines del primer trimestre de 2020, las acciones de las compañías marítimas Maerks y Evergreen habían caído 37% y 26% respectivamente a pesar de sus esfuerzos de ajustar sus previsiones financieras.

Fuentes especializadas y portales navieros señalan que las diez compañías navieras más grandes del mundo que mueven ¾ partes del comercio mundial de contenedores, han cancelado salidas en sus principales rutas hasta en un 20%. 

El año 2019 se movilizaron 160 millones de TEUs, previéndose que el año 2020 en el escenario más optimista -con una reducción del comercio mundial del 13%- se llegarían a movilizar 140 millones de TEUs mientras que en el escenario pesimista –con una reducción del comercio mundial del 32%- tan solo se movilizarían 109 millones de TEUs, lo que representaría una utilización del 50% de la capacidad de transporte marítimo actual, algo insostenible para muchas navieras.

Por su parte en el transporte aéreo, el fin de semana pasado, la colombiana Avianca se declaró en quiebra, acogiéndose al Código de bancarrota de los EEUU, siendo la segunda línea aérea más grande de Latinoamérica, mientras que el resto de las líneas aéreas en Europa, América y Asia solicitan fondos de inyección de capital o financiamiento blando a sus respectivos gobiernos para poder mantenerse en el aire. 

La suspensión de vuelos en las terminales aeroportuarias y el temor de los pasajeros han reducido casi un 100% el tráfico de carga fraccionada como los envíos Courier, envíos postales y equipaje no acompañado. 

Según Flightracker24 una empresa de tracking del tráfico aéreo mundial, a marzo de 2020 se habían reducido los vuelos de las principales líneas aéreas globales en un 55% y el promedio de despegues de 175 mil vuelos diarios en 2019 se había reducido a casi 80 mil vuelos en los últimos días de marzo 2020. Estos datos relativos al transporte marítimo y aéreo nos dejan claro que al menos este año no volveremos a la normalidad, y en todo caso se habrá generado una nueva normalidad, muy distinta a la que conocíamos antes de la pandemia.

El transporte carretero y férreo tampoco salen ilesos del impacto de la pandemia, pese a que el transporte terrestre de carga internacional en ningún momento fue suspendido durante los periodos de cuarentena y restricción del tráfico vehicular, esto en razón a la necesidad de los países de no interrumpir las cadenas de suministro de alimentos, implementos médicos, medicamentos y equipos de protección personal. 

El impacto al transporte viene por el lado de la reducción de la demanda interna (importaciones) y externa (exportaciones), además de las disrupciones en las cadenas de suministro y distribución provocadas por las demoras y suspensión de compras, sobre stock en los puertos y aduanas y el cierre de los comercios.

Una reciente encuesta de las asociaciones de transporte del Brasil, la mayor economía de América Latina, referida en un artículo de Moviliblog del BID señala que las empresas de trasporte carretero habrían reducido sus ventas en un 40%, y que el 70% de las empresas confronta problemas de liquidez e inclusive casi el 50% podrían declararse insolventes en 30 días. 

Otro estudio del mismo BID señala que las empresas de servicios entre ellas las de transporte, en un escenario optimista de reducción de los ingresos en un 20%, solo el 60% de las empresas podrían seguir operando hasta el tercer cuatrimestre de 2020, mientras que en un escenario pesimista de reducción del ingreso de un 60% solo el 40% de las empresas podrían llegar a fines del último cuatrimestre del año.

En Bolivia la situación no se pinta mejor. En el último reporte del Instituto Boliviano de Comercio Exterior – IBCE sobre Transporte y Logística se da cuenta de una estrepitosa caída del 87% en el volumen importado de carga aérea al primer trimestre del 2020, mientras que el transporte de carga de importación por carretera se redujo en 24%, por su parte el volumen de carga de exportación se ha mantenido similar al primer trimestre de 2019, exceptuando el transporte por ducto que se incrementó un 12%. Si consideramos que el sector del transporte terrestre boliviano venía golpeado del último trimestre de 2019 con una muy baja rotación y utilización de su capacidad de carga, esta coyuntura los deja en crítica situación. 

Sin duda que nuestro sector de transporte internacional y más aún el transporte nacional (interdepartamental e interprovincial), en todos sus modos, requiere de una urgente atención del gobierno, al igual que el resto de las empresas productivas, al ser este un sector transversal y vital para la economía del país.