Opinión

Pandemia informal

20 de abril de 2020, 3:00 AM
20 de abril de 2020, 3:00 AM

En uno de los varios programas en televisión, vi un reportaje en un mercado el Pagador en Cochabamba en el que la policía intentaba infructuosamente de que se cierren los locales comerciales abiertos y se levanten los puestos en la calle por la prohibición existente por la cuarentena, una señora increpó al policía y le gritaba que “no alcanzaba y tenía que vender” y el policía le hablo del contagio y ella dijo “que me contagie, no importa, pero tengo que vender” (sic). Esa imagen no es una caricatura de la realidad, es la realidad misma de este país, que en su estructura formal es totalmente informal, un porcentaje muy alto entre 60 y 80% de la población boliviana es informal, y es informal no solo en sus actividades sino también en su vida misma.

            Si a esas personas les comentan que asumió el Gobierno un partido de extrema izquierda, manifiestan que bien, que nos dejen seguir vendiendo sin pagar impuestos y que no controlen las fronteras para el ingreso de nuestra mercadería, poco después les comentan que asumió un partido de extrema derecha y exactamente el comentario y respuesta es la misma.

            Ante el gravísimo problema que constituye el coronavirus para la población boliviana y que no reconoce estamentos sociales, económicos de ninguna índole, ataca a todos por igual, la respuesta es la declaratoria de cuarentena para evitar la propagación del virus mediante el contacto; para eso se necesita responsabilidad, seriedad y compromiso de la población que debe ser disciplinada al extremo. Como consiguen las autoridades que se acepte esa disciplina, si la mayoría de la población es inherentemente indisciplinada e irresponsable y con un alto nivel de ignorancia que agrava aún más la situación.

            Hay varias formas de cuarentena, la encapsulación de poblaciones, la militarización, el control restringido de movilización de personas debidamente autorizadas (caso del último dígito del documento de identidad) y, lo que se está dando en países del primer mundo que están saliendo a duras penas del problema viral, una cuarentena parcial que permita a ciertas actividades y trabajos que reinicien sus operaciones para empezar a mover el aparato productivo y con restricciones a otra parte de la población para que se mantengan disciplinadamente en sus casas.

            Me pregunto si en nuestro país que apenas está queriendo rascar el llegar a ser del tercer mundo, será que esa población informal va a respetar o entender que no es abierta la suspensión parcial de la cuarentena y deben seguir respetándose muchas restricciones, especialmente de contacto (lo que se da en los mercados bolivianos), tengo mis serias dudas de que se pueda conseguir ese compromiso de responsabilidad.

            Y como una cereza a la torta, no falta que los dirigentes de la COB al estar cerca el 1° de mayo, presenten su pliego de exigencias incluyendo el consabido aumento de salarios. Acaso esos dirigentes, que obviamente representan a trabajadores formales pero que ellos son informales porque viven del trabajo ajeno, van a analizar la actual situación en la que se encuentra sumida Bolivia, no creo, porque primero están sus intereses que nunca fueron los intereses de la nación.

            Seguimos con el panorama mas gris que nunca y es responsabilidad de la minoría formal mantener la disciplina con responsabilidad, porque sabemos lo que puede pasar.

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