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1- Tres hipótesis. Muy probable que Evo Morales gane en octubre. Muy probable que gane con más del 10% sobre el segundo. Muy probable (si su campaña despega, pues aún lo ha hecho del todo) que gane con más del 50%. Las cosas que mira este análisis: quién tiene mejor mensaje, mejor candidato, mejores mitos para apoyar su mensaje, tecnología más avanzada, más plata, mejor estructura y más poder estatal a su favor. La estrategia va de mezclar bien esas siete cosas.

2- Hablaré solo del mensaje, pero es claro que Morales tiene mejor estructura, más plata y poder estatal. Breve sobre dinero: Promedio, un voto a la Presidencia de Bolivia cuesta $us12. Dos millones de votos (un 30% del total) representan (+/-) $us 24 millones. Gastar así no te asegura la presidencia, te asegura competir bien.

3. No sé quién tiene mejor tecnología, pero recordemos el documental Nuestra Marca es Crisis: Gonzalo Sánchez de Lozada ganaba porque tenía la mejor tecnología; un sistema de estudios y estrategia de punta. Se presentó a tres elecciones y ganó las tres.

4- Veamos el mejor mensaje que es el de Morales: “Junto al pueblo, logramos cambios importantes. La nacionalización, los bonos, las carreteras y la estabilidad económica. Recuperamos la soberanía y el orgullo de ser bolivianos. E impulsamos la dignidad de los pueblos indígenas. Hoy somos un país más fuerte.

No fue fácil y hubo tropiezos, pero hicimos las cosas con buenas intenciones. Quedan dos tareas por delante. La primera, cuidar el cambio porque si vuelven los del pasado volverán a entregar nuestros recursos y nos quedaremos sin bonos y sin estabilidad.

La segunda, corregir nuestros errores y cumplir con lo que queda por hacer. Ustedes me conocen, cumplo mi palabra: vamos a mejorar la salud con el SUS y vamos a trabajar más con las mujeres y los jóvenes de las ciudades y con los hermanos de la clase media, lo haremos en Santa Cruz, en Cochabamba, en La Paz y El Alto y en cada rincón de Bolivia, para llevar así los beneficios del cambio donde aún no han llegado. Por eso, te pido tu apoyo”.

5- Este mensaje parte de una realidad: casi la mitad de los bolivianos aprueba la gestión de Morales, y cree que ahora su vida -y el país- están mejor que antes y que en un año, estarán mejor que ahora.

6- Este mensaje es para el 40% (+/-) que hoy votaría a Morales y que se divide por la mitad en voto duro y blando. Pero, además, este mensaje es para el voto potencial de Morales (VPM) que es (+/-) 10% del total. La suma de voto duro, blando y VPM pondrían a Evo en 50%.

7- Que Morales gane en primera vuelta depende de que su mensaje funcione en ese 10% de su voto potencial. Este VPM es gente que en encuestas no se declara votante de Morales, pero en base a estudios sabemos que tiene probabilidades altas de votarle. En este VPM hay voto Indeciso y hay voto blando del resto de las opciones. Los indecisos son 10% (+/-) de los votos totales.

8- Ese 10% de VPM se declara “neutral” en simpatías sobre Morales, pero está abierto a sus posibles mensajes: son electores tentados a conservar las cosas tal y como están. En general, son urbanos, de clase media/baja y media/media/, la mayoría con menos de 40 años, más mujeres que hombres y muchos están en las tres ciudades capitales del eje central.

9. ¿Qué ofrece Evo Morales a esta gente? “La tentación de cuidar lo que han logrado estos años”. Y algo de miedo a perder la situación actual. “Si las cosas van bien, para qué lanzarnos a lo incierto”. Las elecciones de 2002 y 2005 fueron sobre la tentación de cambiar; el MAS apuesta a que las de 2019 sean sobre la tentación de permanecer. Pero a la vez, Morales podrá ofrecer a ese 10% de sus electores potenciales (VPM) algo de “mea culpa”. Pedir disculpas con criterio estratégico, normalmente funciona para los candidatos poderosos: abre nuevos caminos.

10. El de Morales es un mensaje poderoso con dos emociones: alegría y miedo. Alegría porque las cosas mejoraron y miedo a perder esas mejoras. También el mensaje tiene ideas racionales: “Antes de Evo mi economía iba mal, ahora va regular, mañana puede ir mejor”. Es un cálculo. Además, ese mensaje tiene narrativa: “Estábamos mal, humillados, pero vino un tipo humilde que despertó a la gente. Entre todos derrotamos a los malos que robaban y humillaban a Bolivia. Ahora estamos mejorando. En adelante vamos a cuidarnos entre todos”.

11. Veamos el mensajero: Morales. Es el mejor candidato, el más popular y creíble. Entre favorables y muy favorables tiene un 43%, frente a Mesa que tiene el 25%. Pero, además, en los últimos seis meses Morales sube y Mesa baja. Otras mediciones (cualidades y capacidades de candidatos) muestran lo mismo.

Morales gana en la cualidad cercanía a la gente y en la cualidad firmeza. Y gana en capacidad para solucionar problemas de la gente: empleo, seguridad, salud, educación, e incluso democracia y corrupción. (Los electores no ven la democracia solo como democracia liberal, la ven también como “inclusión”, donde Evo gana).

12. El rival de Morales en esta elección es Morales. Su reto es ser tan fuerte como ayer. Pero el Morales de hoy es menos creíble (aunque el de hoy sea mucho más fuerte que sus actuales rivales). Pero, además, la campaña de Morales no acaba de arrancar, repite lo mismo que hace más de 10 años cuando la fortaleza del candidato esa superior.

13. El “efecto sorpresa/desilusión” explica las debilidades de Morales. Este efecto le quita votos blandos: gente que votó por él y que, por desilusión, hoy está indecisa. Estas debilidades no causarán la derrota de Morales, aunque lo pueden bajar del 64% al 50% (+/-). Un ejemplo del “efecto sorpresa/desilusión”: La sorpresa y desilusión que causó “un Morales que no respetó el voto”. Muchos votantes de Morales se fueron a indecisos tras escuchar que Morales “no respeta” el voto del 21-F. El Evo que conocían no hacía cosas malas por intereses personales. Lo mismo pasó con el despilfarro y la corrupción.

14. Quizá alguien crea que este efecto sirve para hacer guerra sucia y derrotar a Morales. En mi hipótesis no habrá guerra sucia contra Morales: no hay candidatura con la fuerza para hacerla. Solo un rival fuerte puede hacer guerra sucia eficaz, que es la campaña más compleja y sofisticada.

15. Veamos ahora los mitos que respaldan a Morales: los mitos de lo Nacional Popular. Mucho se ha escrito de eso. Yo mismo hice una tesis doctoral en los 90 trabajando las ideas de Teología y Religión Política, para explicar esos mitos.

Lo Nacional Popular sustenta tres cosas: las creencias que legitiman a Morales, las creencias del orden político boliviano desde la guerra del Chaco y las creencias que sustentan el proyecto de modernización más fuerte en Bolivia: el proyecto del nacionalismo estatista.

16. Lo Nacional Popular se basa en 3 líos: nacionalismo vs imperialismo, pueblo vs oligarquía y cambio vs pasado. Su narrativa con Evo: “el pueblo rescató su identidad y al lado de EM, protagoniza un proceso de cambio en el cual logra su soberanía. Para eso derrotó a sus enemigos externos (el imperio) y a sus enemigos internos (la oligarquía aliada al imperio). Hoy, tras esas batallas revolucionarias. A Evo le toca cuidar esa estabilidad y esos logros históricos del pueblo”.

17. En estudios abundan electores cómodos en las siguientes creencias de raíz Nacional Popular: Las elites son malas y enemigas del pueblo, los pueblos originarios son moralmente más puros, Bolivia es rica pero los extranjeros se roban nuestros recursos, la nacionalización es buena, los políticos del pasado son malos y todo lo que hicieron es malo, los movimientos sociales son buenos, el capitalismo es mejor que el socialismo, los revolucionarios tienen buenas intenciones, Bolivia necesita un líder de mano dura.

18. ¿Son tan fuertes estos mitos como hace 10 años? En mi hipótesis, no. La oposición logró hacerse un espacio con mitos alternativos: los de la tradición socialdemócrata y la tradición democrática liberal. Los mitos de lo Nacional Popular ya no son lo que eran, pero aún tienen fuerza para legitimar a Morales y probablemente al sustituto de Morales.

19. Mensaje, candidato, plata, estructuras y mitos, explican por qué Morales puede ser reelecto.

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