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Profes fuera de la caja nació como proyecto hace tres años, la semilla de la idea fue ver el enorme desafío de generar audiencias para diversas actividades que realizan los espacios culturales de la ciudad y la necesidad de propiciar el diálogo entre la producción artística, cultural de la ciudad con la ciudadanía, para ahondar la democracia desde la cultura y la educación, porque la democracia no es la urna del voto, sino cultivar el pensamiento, la creatividad desde el arte, viviendo la ciudad y sus espacios.

La experiencia en el tema, tanto en el rol de profesora como de gestora cultural, dejó claro que el trabajo del gestor va de la mano con la educación, por un lado el gestor debe recorrer los colegios de cada barrio, articularse con las federaciones de maestros urbanos y rurales, escucharlos, adaptar sus temas, contenidos culturales a las necesidades y contextos con los cuales se encuentra, lo más probable es que encontrará muchísima inspiración y horizonte en este recorrido; por otro lado el profesor debe ir a los espacios culturales, apropiarse de ellos, solicitar la agenda, coordinarla con los directores del centro, planificar con ellos visitas guiadas, o proponer alguna actividad extracurricular, etc. el reto en ambos casos es saber mostrar la creación artística, las necesidades educativas y de aprendizaje, explorar entre ambos un léxico que permita entablar el diálogo, de esta manera todos ganamos.

Las políticas de difusión, a través de redes sociales y prensa, no son suficientes, hace falta cultivar y sensibilizar al público, es necesario hacer el trabajo de campo, meterse a los barrios, enviar cartas a los colegios, visitarlos curso por curso, conversar con los directores, profesores, estudiantes, etc. hacerlos parte del proceso creativo, involucrarlos con la obra, ese trabajo implica descentralización en lo administrativo y en la visión con la cual se está haciendo la difusión y la gestión en general. Algunos artistas y gestores lo hacen desde hace años, y les ha dado resultado. La trampa de difusión en redes es que el gestor y público quedan enredados entre los “likes” y “asistiré”, y al momento de la presentación “x,y,z”, se tropiezan con mil razones para no ir, hay solo 10 o 20 o 50 asistentes, cuando la densidad demográfica de la ciudad es mayor y el interés se puede despertar en la población, siempre que se haga el acercamiento y la sensibilización precisas.

En todas las ciudades de Bolivia es clave que sus museos, centros culturales, cuenten con ítems de mediadores artísticos y mediadores culturales (son distintas funciones), porque son quienes hacen este trabajo, cada espacio cultural, museo e incluso los colegios, requieren de estos profesionales para posicionar su agenda cultural en la agenda educativa y en la agenda de la ciudad, hacer que calcen una con otra, aproximar la obra al público, de alguna manera todo el sector educativo, cultores y artistas somos del mismo gremio, con sus variantes cada uno, todos buscamos mostrar un producto cultural a un público.

En este contexto nace la pedagogía Profes fuera de la caja; es interdisciplinaria, teje redes educativas y culturales en Latinoamérica, y se consolida desde el trabajo en educación, ingeniería, fotografía, diseño, literatura de sus autores (Daniela Bolívar, Pablo Carbone, Valentina Bacherer y mi persona), quienes tenemos en común el compromiso con la educación y la cultura como dos alas de un ave: la creatividad para aprender y transformar toda realidad adversa. Sabemos que ser profe es profesar con pasión y entrega un oficio; por lo tanto, todo artista, educador, cultor, gestor que lo hace es un profe fuera de la caja.