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Al menos 250 migrantes haitianos que no hablan español, entre los que se cuentan niños, ancianos y mujeres embarazadas, han llegado en los últimos días a la población de San Julián, donde fueron abandonados por guías y transportistas desconocidos con un “Bájense, ya han llegado a Perú” o en otros casos como una parada en su viaje hacia Chile.

Nadie sabe cómo ingresaron a territorio boliviano por la frontera con Brasil, pero se presume que varios de ellos lo hicieron por la región de Puerto Suárez, donde las oficinas de control migratorio funcionan solo hasta las 16:00 horas.
Por esta irregularidad fue destituido de su cargo el director departamental de Migración Santa Cruz, Juan José Aucachi Ortego, pero el problema persiste y al comenzar esta semana había un nuevo grupo de haitianos varado en Pailón, sin saber qué hacían allí ni hacia dónde dirigirse.

El dramático cuadro conmovió a los pobladores de esa región, que no dudó en ofrecerles abrigo, comida y las instalaciones del coliseo del pueblo para que pasen allí las frías noches de estas semanas, hasta que encuentren una forma de continuar su camino hacia las fronteras con Perú y Chile, que es supuestamente hacia donde se dirigen buscando una mejor vida que la que abandonaron, en un país donde hace pocos días mataron a su presidente cuando dormía en su residencia.

Representantes de organizaciones defensoras de Derechos Humanos lograron saber que los migrantes tienen permiso para movilizarse dentro de Brasil, pero no así dentro del territorio boliviano.
Precisamente con ayuda de esas organizaciones se pudo embarcar a un grupo de migrantes hacia Santa Cruz de la Sierra, y de allí a La Paz para que desde esa ciudad puedan tomar nuevos transportes hacia la frontera con Perú. La gran duda es si en esos puestos fronterizos les permitirán ingresar, dada la condición de ilegalidad en que se mueven, víctimas, entre otras cosas, de estafas por parte de personas que les cobran por trasladarlos y hacerles ingresar a los países y luego los abandonan.

El nuevo director de Migración en Santa Cruz, Jorge Daga, anunció el refuerzo de todos los puestos fronterizos del departamento, ya que se presume que existen redes internacionales de tráfico de personas que ofrecen sus servicios para ayudarles a cruzar la frontera por caminos inhóspitos y también casas de refugio para evadir los controles policiales.

Los migrantes tampoco portan ningún tipo de evidencias de que se hubieran tomado pruebas por la presencia del coronavirus.
Autoridades de Migración de Puerto Quijarro confirmaron a EL DEBER que el grupo de 200 haitianos que llegó a Pailón la pasada semana no tenía pruebas de Covid-19 porque ellos no ingresaron al país de manera legal, sino burlando los controles de Migración.

Se sabe, sin embargo, que además de los 250 migrantes que se observó en Pailón, hay muchos otros más que se desplazan por rutas poco conocidas o que escapan hacia el monte cuando ven a la Policía.
Se trata, por lo poco que se conoce, de un drama humano de ciudadanos que se desplazaron desde su país de origen en busca de una mejor vida, y que en su trayecto caen en manos de redes internacionales de tráfico de personas que lucran con ellos y casi siempre los estafan.

La única forma de prevenir que Bolivia continúe siendo utilizada como tránsito ilegal de esos grupos humanos es proteger mejor las fronteras y desarticular las bandas que operan dentro del territorio nacional para hacer una parte de ese trabajo sucio.



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