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Peras y mangas

Oso Mier 27/11/2020 05:00

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El finado Víctor Paz Estenssoro decía que subir al árbol del poder era importante, pero las peras producidas no alcanzaban para todos, me dijo mi suegra la otra mañana en el canchón.

- ¿Y a qué viene todo eso? , pregunté.

- A que él hablaba del poder como un árbol de peras al que hay que subirse para tomar el poder y sin embargo usted no necesita subirse al árbol porque hace dos horas, torcido y de cuatro patas, está cosechando mangas. No hay que treparse a ningún árbol para cosechar mangas y eso me hizo pensar en lo pródiga que es esta tierra, desde que me vine de Huanuni, subrayó

- Pero en Huanuni tampoco hay peras, me atreví a puntualizar.

- ¡No me contradiga!, solo estaba tratando de darle ánimo, porque está desde las seis de la mañana cosecha que cosecha y aún no ha terminado de colectar las mangas y hasta que no termine, no habrá desayuno.

No dije ya nada, porque no llevarle la contra, es la mejor forma de no salir herido cuando hablo con ella, especialmente por las mañanas.

Sin embargo me puse a pensar que los tiempos van cambiando. Si comparamos un árbol de peras con uno de mangas, hay mangas para todos. Por eso a lo mejor, ni bien se anuncian elecciones, otra vez emerge cualquier cantidad de candidatos.

Ahora todos quieren ser gobernadores o munícipes. Brotan con mayor facilidad que las frutas luego de las primeras lluvias y ese no es un hecho de amor por la tierra, sino una codicia mortífera. Es el delivery del suicidio político a domicilio porque, mientras más patriotas busquen tras las mieles del poder, más lejos estarán de alcanzarlas.

Perdiendo las nacionales, ya sabemos quién volverá de acá en cinco años.

- Si el yoyismo sigue en vigencia, nuestra carreta seguirá siendo jalada por cuatro bueyes en diferentes direcciones, le dije a mi suegra.

Ella me corrigió: “Por cuatro burros”.

Y, realmente, hay que ser muy asnos para no aprender la lección.

Está claro que metafóricamente funciona el árbol de peras, pero no podemos hablar de mangas, sino de una punta de mangueros queriendo trepar al árbol del poder.

Ya lo dijo Pelopudus: “Para ganar un partidun de fútbol no es suficiente jugar bien, es necesariun meter goles. En política para ganar elecciones, no es suficiente tener patriotismun, sino tener un partidun que no esté partidun”.

“Mucho más si en serio quieres ser oposisiorun”, remató mi suegra.

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