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EDITORIAL

Periodismo en tiempos de Covid-19

Editorial El Deber 10/5/2020 10:04

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El 10 de mayo de 1865 el entonces presidente Mariano Melgarejo mandó a ejecutar a Cirilo Barragán porque publicó un artículo incómodo para su dictadura. En 1938, Germán Busch rindió homenaje a ese hombre de prensa y declaró que esa fecha se debía conmemorar al periodismo y a los periodistas de Bolivia. En 2020 no hay gobierno de facto y la coyuntura es diferente, pero el trabajo de los periodistas aún es difícil y sigue siendo importante para la preservación de la democracia y para la sociedad.

Los tiempos de coronavirus han provocado transformaciones de fondo en el periodismo mundial y también nacional. Cuando todos quedan en casa para protegerse del Covid-19, los periodistas están en la calle recogiendo información que permita mantener informada y orientada a la sociedad. Los peligros son inmensos y las condiciones de trabajo sacrificadas, pero la vocación determina que reporteros, fotógrafos y camarógrafos estén en primera línea.

Cuando más abundan las noticias falsas, que vuelan a través de las redes sociales, los periodistas se mantienen fieles al principio de corroborar datos antes de publicar las informaciones, a sabiendas de lo dañino que es divulgar sin confirmar. Ese es un factor clave para la convivencia social y pocos lo entienden de esa manera. En este momento circulan rumores, que son compartidos sin reflexión por miles de personas; sin embargo, a la hora de saber si algo es verdadero, se acude a los portales más confiables de noticias.

El periodismo en tiempos de coronavirus ha permitido la transformación de la forma en la que difunde sus productos. En un tiempo de tecnologías de la información, las plataformas digitales de noticias se convierten en los espacios más visitados por las audiencias en el mundo entero. Es así que quienes ejercen este oficio están obligados a transformarse a pasos acelerados, a sabiendas de que es lo que la comunidad necesita para estar bien informada. Cuánto esfuerzo hay detrás de este reto es lo de menos cuando hay vocación de servicio y se lleva en la sangre el anhelo de ejercer este noble oficio.

Y, sin embargo, hacer periodismo en este tiempo también se convierte en una cruzada difícil. Los periódicos dejaron de imprimirse a diario, precautelando la salud de sus trabajadores y de los voceadores; de esa manera, dejaron de tener ingresos y esto está directamente relacionado con la preservación de las fuentes de trabajo de los periodistas, que son el corazón de este oficio, cuya única misión es hacer luz en los temas que son de importancia para la sociedad.

El mundo ya cambió y eso implica una transformación en todo el quehacer de la sociedad. Lo que debe mantenerse son los principios éticos y de responsabilidad que los buenos periodistas enarbolan como estandarte. La defensa y la búsqueda de la verdad son los ideales que amparan el desempeño de la noble tarea de informar, de salir a la calle en busca de la noticia a pesar de los riesgos circunstanciales que pueden ser hasta letales.

Es por esta razón que desde EL DEBER rendimos homenaje a los periodistas comprometidos con el servicio a la comunidad, con la verdad y con la ética, a los que buscan una sociedad siempre mejor.