Edición Impresa

Periodistas extraviados

Juan José Toro M 31/10/2019 03:00

Escucha esta nota aquí

Comienzo a escribir este artí­culo a la 01:11 del miércoles 30 de octubre. Estoy agotado. Lo cansador no fue cerrar el pe­riódico -ahora con edición re­ducida por los conflictos- sino pasar gran parte del tiempo ve­rificando informaciones alar­mantes de diferentes frentes.

Desde reportes de supuestas invasiones campesinas, con videos incluidos, hasta pre­suntas filtraciones de instruc­ciones del Alto Mando Militar. 

Verificar es complicado y aún más cuando la gente se enoja porque desmientes un rumor. “Usted no verificó eso señor toro”, me espetó una se­ñora así, sin comas ni mayús­culas, cuando anuncié que las alertas de una “invasión” a Po­tosí eran falsas, por lo menos esa noche. 

Y mientras yo hacía eso, algunos periodistas insis­tían en que la “invasión” era cierta porque el video venía de una fuente muy confiable. La verificación previa fue una de las primeras cosas que aprendí en la universidad y que me exigieron mis jefas (mujeres) en “Presencia”. 

Otra fue que una entrevista, como una conferencia de prensa, son herramientas periodísti­cas así que deben ser maneja­das por los periodistas, no por los entrevistadores ni quienes dan las conferencias. 

Tan jodido era con eso que cuando trabajaba en un canal televisivo potosino, hoy desapa­recido, dejé el set cuando Yerko Kukoc, antes de ser el prefecto de Amayapampa, quiso dictarme las preguntas que debía hacerle.

 El 4 de septiembre de 2019, el candidato del PDC, Chi Hyun Chung, convocó a una conferen­cia de prensa en un hotel de Potosí y, antes de comenzar, advirtió que no respondería preguntas de te­mas económicos, como la del su­puesto pago por su candidatura.

 Yo me enojé. “Usted no puede en­señarnos a hacer nuestro trabajo”, le dije y discutimos. 

Con señas, mis colegas me hicieron callar y la entrevista se hizo, de todas mane­ras. Alguien murmuró que yo era un malcriado y me fui pensando que tal vez eso sea cierto. 

Un mes, tres semanas y tres días después, el periodista Fernando del Rincón, de CNN, puso en su lugar a la diputada Susana Rivero, del MAS, que, en lugar de respon­der a una pregunta, quiso repro­ducir el discurso gubernamental a nivel continental. Me pregunto si hubiera pasado lo mismo con un entrevistador boliviano. 

Probablemente hasta nos acusarían de misoginia. Creo que Del Rincón hizo lo que tenía que hacer pero también creo que algunos periodistas nos extraviamos entre lo que se debe y no se debe hacer. Quizás sea mo­mento de reencontrar el camino.