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9 de marzo de 2019, 4:00 AM
9 de marzo de 2019, 4:00 AM

Conocí a Luis Gastón Requena Costas (82), cuando dirigía el diario La Crónica y ejercía el ‘periodismo de vanguardia’, en la década de los 60. Desde entonces, sus sabias enseñanzas se pueden condensar en un decálogo donde se cobijan perlas cultivadas que no pierden actualidad.

“Piensa, reflexiona y actúa”. “La pureza constituye el embrión de los totalitarismos. Los nazis soñaban con una raza aria pura y superior. El comunismo engendró el mito del hombre nuevo y puro. Lamentablemente, el delirio de la pureza se esparce y se contagia fácilmente”. “Hay que reemplazar la distopía por una utopía fecunda”. “Las medias verdades encierran las más ominosas mentiras”. “Más temprano que tarde, las primicias desaparecerán por imperio de la revolución informática”. “Rechazo la censura en todas sus formas, pero creo en la autocrítica como fuente de sabiduría”. “Posverdad es un invento disparatado de los politiqueros de turno”. “Perder credibilidad es lo peor que le puede ocurrir a un medio de comunicación”. “Quien escribe con el alma se gana el corazón del lector”. “¡Silencio! Por fin llegó a Redacción la noticia cargada de conciencia”.

Es necesario puntualizar –afirmaba Gastón-, que hay dos disciplinas que se relacionan estrechamente con la ética: la axiología y la deontología. La primera, cuyo vocablo ha sido admitido por el diccionario castellano, es la teoría de los valores. La segunda, la teoría de los deberes. El término axiología es también muy usual en el ámbito filosófico.

En el campo de las comunicaciones, defendía a muerte los principios periodísticos: verdad y precisión, independencia, equidad e imparcialidad, objetividad, humanidad y responsabilidad.

“La ética importa, especialmente ahora que el imaginario social se halla seriamente golpeado por el descrédito. El corrupto no solo daña por lo que roba a la sociedad, sino por el mensaje que transmite: todo para mí; no me interesan los demás; no tengo problemas de conciencia; lo único importante es enriquecerse. Vivimos, en suma, abrazados a un egocentrismo extremo. Es hora de contestar a ese mensaje, reivindicando los valores raigales de nuestra cultura, que vienen de los textos bíblicos y de las civilizaciones originarias de América Latina”.

En 1970, durante un debate político sobre el tema Crisis de valores, dictó cátedra en la Cámara de Industria y Comercio, precisando que “No se nace con el liderazgo en el bolsillo. Un verdadero líder es el fruto de un proceso de aprendizaje y oportunidades que aflora de la mano de mentores dispuestos a confiarles la posta”. Y añadió: “No es mejor quien domina los Diez Mandamientos, sino quien se baja de la teoría y la aplica devotamente sin ninguna estridencia”.

Uno de sus alumnos aventajados fue Hormando Vaca Díez, quien elogiaba esta faceta de nuestro ilustre periodista desaparecido.

Ha muerto Gastón Requena Costas, alter ego de Marcos Montero y de otras tantas figuras promisorias de multimedias y de la Red Uno de la Televisión Nacional.

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