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18 de febrero de 2017, 4:00 AM
18 de febrero de 2017, 4:00 AM

Después de meses de desconcierto, en los que el Gobierno no sabía cómo salir del escándalo por el descubrimiento de una glamurosa amante de Evo Morales que trabajaba para una empresa china, que tenía contratos con el Estado, por fin, y gracias a una oscura maniobra que no se sabe bien quién la digitó, se decidieron por una peligrosa estrategia: definir todo el enorme escándalo como una mentira y repetirlo incansablemente a través de todos sus voceros y todos sus medios. A propósito, y por la debilidad del argumento, no se aclara bien cuál es exactamente la mentira, pero no importa, basta repetir la mentira como lo recomendaba el nazi Goebbels y así lo hacen todos los voceros oficiosos del MAS, sin decir exactamente cuál es la mentira. Así incluso pueden atribuir la derrota del 21 de febrero a la enigmática mentira. Pero repasemos los hechos para descubrir cuál será la mentira.

No es mentira que Gabriela Zapata fue la concubina de Evo Morales durante varios años. Lo ha reconocido el mismo Morales, ante las claras evidencias que se le ha mostrado. Por tanto, la concubina no es mentira.
No es mentira que con poco más de 20 años y sin ningún título académico Gabriela Zapata era gerenta comercial de CAMC, una poderosa empresa china con millonarios contratos con el Estado. Hay fotografías y documentos que lo prueban, y ni la Zapata ni CAMC lo han negado, por tanto, Gabriela la ‘gerenta’ tampoco es mentira.

No es mentira que Zapata ‘operaba’ desde el Ministerio de la Presidencia, en cuyos salones recibía a sus clientes para facilitar contratos con el Estado. Ellos mismos lo reconocen al meter presos a una funcionaria y nada menos que al chofer. Por lo tanto, no es mentira que la Zapata operaba desde el ministerio. 

No es mentira que la Zapata tenía relaciones con Quintana, como ella misma lo ha declarado, difundiendo incluso textos de conversaciones muy picantes entre ellos. Esto no lo ha inventado la oposición, lo ha hecho público la Zapata. El ministro ha negado las ardientes charlas y muy oportunamente ha perdido el celular y los fiscales se han quedado tranquilos. Esa sí es una mentira.

No es mentira que Evo Morales, el ‘vice’ y Reymi Ferreira, entre otros, hablaron del hijo de esa unión, indicando que lo habían mandado a Chile a curarse y que al niño le hacían bullying en el colegio. La mentira es querer negarlo, cuando todo eso está registrado. Entonces, ¿cuál es la mentira?, ¿que resulta que el hijo no existe? Ese es un detalle intrascendente para los fines del tema, sirvió solo para demostrar la existencia de la amante, nada más. 

Por todo esto, los bolivianos hemos ya decidido que el cártel de la mentira no está en los medios, sino en las publicaciones del Gobierno, que inventa mentiras para cubrir hechos reales. Eso es todo 

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