Opinión

Perros callejeros: 50.000 mordeduras al año

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9 de octubre de 2017, 6:49 AM
9 de octubre de 2017, 6:49 AM
El Ministerio de Salud ha informado que cada año unas 50.000 personas son mordidas por perros en Bolivia. Por lo menos la mitad de ellos son niños, quienes, por su menor estatura, reciben por lo general las mordidas en la espalda, cuello o cara.


En los primeros nueve meses del año se han registrado 700 casos de rabia canina, la mayor cifra en 10 años. Solo tres países de la región siguen teniendo este problema, Bolivia, Haití y Guatemala. La rabia canina es tan seria en nuestro país, que está empezando a afectar a las zonas fronterizas. En Cuzco, por ejemplo, o Corumbá, ya existen brotes.

Se cree que en Bolivia la presencia desmedida de perros vagabundos o los que, teniendo dueños son dejados en la calle durante el día, alcanza a unos dos millones, o más. Un millón adicional vive dentro de las viviendas, aseguran algunas estimaciones.


Santa Cruz es la ciudad actualmente más afectada por la rabia canina, llevándose el 68% de todos los casos registrados. También más de la mitad de esas 50.000 mordeduras anuales se producen en la capital oriental.


Mientras tanto, las autoridades miran para otro lado. Afectados por sus propias indecisiones, ineficiencias y temores, no pueden enfrentar el tema de la proliferación de canes como lo hicieron ciudades europeas y estadounidenses hace un siglo, y en América Latina hace cinco décadas. Yo recuerdo bien que por mi barrio de La Paz, cuando yo era niño en los años 70, pasaba la perrera llevándose a los canes que no tuvieran un collar con una medalla autorizada por la Alcaldía. Si en un tiempo prudencial sus dueños no los recogían, estos eran sacrificados.  


Los perros callejeros no solo atacan a las personas. También defecan en vías públicas, generando enfermedades, y escarban la basura, agravando los problemas de salud. 


¡Cuánto hemos retrocedido! Ahora las ciudades bolivianas se asemejan a las urbes más pobres de Asia o África, con jaurías de perros que atemorizan a las personas. De los 25.000 niños mordidos al año, un solo ejemplo es el del menor que fue atacado por Pantuque, el ahora famoso perro shar-pei, recibiendo graves heridas en su brazo. ¿Qué ocurrió después? Que una gran cantidad de personas, además de 18 abogados, se solidarizaron con el animal, no con el niño. Es el reino de las cosas al revés y de los valores invertidos. 


Pero hay una mayoría silenciosa que sí está de acuerdo con controlar este problema, que se expresa poniendo ‘likes’ a notas que piden una solución a este problema y reenviando sigilosamente comentarios por Facebook o Twitter. Algunos de ellos se animan a hablar, pero en general son furiosamente agredidos por los animalistas, de carácter profundamente intolerante. Yo mismo, por una columna publicada el año pasado sobre este tema, fui hasta amenazado de muerte.


No estoy en contra de que las personas tengan mascotas, yo mismo tengo una en mi casa, pero estas deben vivir dentro de las viviendas, ser amaestradas para no ladrar desmedidamente y salir a la calle solo acompañadas de personas que las sujeten con correas. Como el 100% de los países normales del mundo.  


Las autoridades, nacionales, departamentales y municipales, deben actuar. Su inacción solo hace un serio problema de salud pública se mantenga irresuelto de manera indefinida.

 
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