21 de octubre de 2023, 10:05 AM
21 de octubre de 2023, 10:05 AM


En medio de una danza de cifras y anuncios rimbombantes de crecimiento económico, la pobreza nos golpea en la cara. En las rotondas de Santa Cruz suman y suman personas en situación de calle, desde niños a ancianos, enfermos, personas con capacidades diferentes o drogodependientes.
¿Cómo se entiende que la ciudad que duplica en crecimiento económico al Producto Interno Bruto de Bolivia sea la que más gente tenga en las calles? Precisamente, las actividades económicas atraen a quienes abandonaron o perdieron su hogar por diferentes circunstancias. Incluso algunas personas llegan de poblaciones cruceñas u otras regiones del país con la esperanza de que les regalen algunas monedas, apelando al corazón solidario de la gente que vive en la ciudad capital.
Los pedidos de ayuda se multiplican. Los fines de semana, niños y jóvenes que están en las rotondas del cuarto anillo caminan por los barrios pidiendo alimentos o ropa.
También aparecen personas con recetas médicas explicando que tienen un familiar internado o sufrieron un accidente y precisan ayuda médica. O están aquellos que arriesgan a su familiar postrado en una silla de ruedas expuesto a las altas temperaturas o los accidentes vehiculares. Y la impotencia nos hace reflexionar ¿cuándo habrá soluciones?
De acuerdo con la Defensoría de la Niñez, más de un millar de menores de edad deambulan en canales, rotondas o ‘favelas’. La pobreza o la violencia los empujan a las calles y cuando descubren las drogas ya se hace difícil el retorno al hogar. Según la institución son vanos los esfuerzos que hacen para reinsertarlos en la sociedad, ya que al sacarlos de calles y llevarlos a un centro de acogida, los menores a las pocas horas huyen del lugar y retornan a las calles. ¿La explicación? los mismos menores les indican que es más lucrativo para ellos estar en esa situación.
El 20% de los menores que está en situación de calle viviría en la zona del cordón ecológico, donde están bajo carpas y en condiciones deplorables, además en las ciudadelas como el Plan Tres Mil. La Villa Primero de Mayo también tienen un número considerable de niños viviendo en la misma situación.
La problemática de las personas en situación de calle no es nueva, pero se acentuó durante la pandemia debido a la crisis. Además, la migración de miles de venezolanos que salieron de su país porque no hay alimentos, trabajo ni empresas y la inflación no les permite cubrir sus necesidades, solo agudiza la situación. A muchos, según dicen, les cuesta conseguir trabajo porque carecen de papeles.
¿Y qué pasa con las autoridades? La Alcaldía de Santa Cruz abre albergues en los meses de invierno o realiza operativos para desalojarlos del cordón ecológico con el apoyo de la Policía, pero faltan soluciones integrales. El Gobierno Municipal plantea que se debe formar un equipo multidisciplinario que trabaje con las personas en situación de calle para reinsertarlos en la sociedad.
También anunciaron programas para reforzar las acciones en favor de los niños y personas con vulnerabilidad que viven en las calles, pero todo ha quedo en buenas intenciones.
Mientras en la Gobernación de Santa Cruz ven que la problemática es compleja, pues son diferentes los factores los que llevan a las personas a vivir en indigencia. En el caso de los niños, la extrema pobreza, la disgregación familiar y la falta de protección de los padres. Pero al igual que la Alcaldía, no hay soluciones evidentes.
Y así, las opiniones se dividen, hay quienes ayudan con monedas a estas personas, pero otras creen que esto genera inseguridad y que es urgente que las autoridades apliquen políticas para sacarlas de las calles.

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