Opinión

Perú ante una arriesgada decisión

El Deber 1/8/2019 04:00

Escucha esta nota aquí

Cuando menos sorpresiva, si no de shock, fue la alocución del presidente de Perú ante el Congreso el 28 de julio, cuando propuso adelantar un año las elecciones generales en su país. El planteamiento ha merecido el rechazo de un gran porcentaje de legisladores (especialmente los de Fuerza Popular, seguidores de Keiko Fujimori), que son precisamente quienes han sido la mayor oposición del actual mandatario.

Adelantar elecciones generales significa modificar la Constitución de Perú. La propuesta responde a que varias políticas del Ejecutivo no tuvieron respaldo del Legislativo, lo que significa que el presidente Martín Vizcarra se ha sentido solo y le estorban las trabas que le ponen los congresistas, especialmente en materia de lucha contra la corrupción. Tanto es así que el mandatario afirmó que la ciudadanía le ha pedido en varias ocasiones que cierre el Congreso y está dispuesto a acortar su propio mandato con tal de que se vayan todos.

En la Constitución peruana existe una figura llamada “cuestión de confianza”, que se da cuando el Poder Ejecutivo es débil frente al Legislativo y el presidente solicita que los congresistas respalden cierta política. Cuando no existe “confianza”, puede suceder que el presidente dimita al no tener condiciones de gobernar. Ese recurso ha estado en debate hace muchos meses en Perú para un paquete de reformas políticas y las tensiones entre el presidente y los legisladores han generado una crisis profunda en ese país. A ello se suma que al menos cuatro expresidentes están presos o perseguidos por la justicia, mientras que otro de ellos se suicidó. Sobre todos ellos pesan acusaciones de corrupción.

En este momento, Vizcarra pidió un voto de confianza para modificar la Carta Magna y los legisladores están haciendo consultas constitucionales para definir si el primer mandatario tiene atribuciones para cambiar el orden constituido. Hay presidentes que quieren modificar el contrato social para quedarse y otros, como Vizcarra, que plantean el cambio para lo contrario. En cualquier caso, representa alterar la ley más importante de su nación y eso siempre genera polémica.

La vicepresidenta de Perú declaró que no sabía sobre la propuesta de Vizcarra y expresó su desacuerdo, pues cree que los elegidos hasta el 2021 deben terminar su mandato.

Por otro lado, es una propuesta arriesgada porque genera inestabilidad económica en el vecino país. En el mejor momento de los precios internacionales de las materias primas, Perú tuvo un despegue excepcional y sus niveles de crecimiento superaron el 6%. En el último mensaje presidencial se anunció una disminución de las expectativas, del 4,2% al 3,5%. El sector privado ya expresó su voz de alerta, porque adelantar elecciones significa generar incertidumbre política y económica, lo cual no ayuda en tiempo de ralentización.

La situación política en Perú está bastante complicada. Hay que recordar que Vizcarra era el primer vicepresidente de Pedro Pablo Kuczynski, quien ahora está acusado por corrupción. Se trata de un ‘outsider’ que va generando fuertes impactos en su país en un momento en que la clase política de este país está desprestigiada por una serie de escándalos públicos que determinan que la ciudadanía les dé la espalda.

La realidad peruana es una muestra de la crisis de los sistemas actuales de gobierno y plantea, otra vez, que son los ciudadanos quienes tienen una gran responsabilidad de lo que pasa en sus países cuando emiten su voto en elecciones.

Comentarios