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Perú maravilloso

Juan José Toro M 20/5/2021 05:00

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Todos los países tienen su encanto, su cultura… sus peculiaridades.

Perú, cuya gastronomía ha escalado posiciones vertiginosamente, se destaca por otras varias características: en su territorio está la capital de los incas, Cusco, y la Ciudad de los Reyes, Lima, que, por sí sola, acumuló siglos de historia.
Recién nomás, ese país se anotó un acierto televisivo, la serie histórica El último bastión, que fue estrenada en TV Perú en diciembre de 2018 y en febrero de este año pasó al catálogo de Netflix, lo que permite que sea apreciada en cualquier país donde opera la plataforma.

Se trata de una historia bien contada de una familia ficticia en los años en los que Perú declara su independencia. Comienza, entonces, con José de San Martín y se prolonga hasta la llegada de Simón Bolívar y la posterior caída de la fortaleza del Real Felipe.

Claro que tiene defectos, porque es una obra humana, pero, por lo demás, se trata de una superproducción que no se deja llevar por el patrioterismo y evita caer en la tentación de la hora cívica filmada. En realidad, el enfoque histórico es crítico, porque desnuda los defectos de los limeños de los últimos años coloniales, y tiene el gran mérito de situarnos en un momento que debió ser difícil: la transición de un régimen a otro.

Sin ser lisonjera, El último bastión ofrece el mejor retrato televisivo de San Martín hasta el momento. Además del parecido de Omar García Serra con el prócer, su actuación es convincente al punto de que quienes no estudiamos a fondo la historia de la independencia del Perú podemos entender, por fin, por qué fue que se retiró, dejando libre el camino a Bolívar.

Entre sus genialidades está la presentación de la entrevista de Guayaquil desde cuatro ópticas que, aunque diferentes, reflejan lo que pudo haber sido el encuentro entre los libertadores.
Con Bolívar se equivocan en el detalle del bigote pero, como la serie no gira en torno a él, y las otras producciones tampoco se le acercan en lo físico, el error es más que perdonable.
La serie es tan buena que será premiada en la sexta edición del Miami Web Fest 2021.

Como se puede ver, Perú tiene no solo cultura e historia, sino el suficiente potencial como para sobresalir en lo que se proponga.
No entiendo cómo, con semejante capacidad, tiene que rebajarse a aumentar su caudal cultural apropiándose de manifestaciones culturales que, como la morenada, pueden ser comunes a la región andina, pero tienen un solo origen.
Si dejan de robar y se concentran en hacer algo con lo que tienen, como pasó con El último bastión, tendrán satisfacciones que sus vecinos podremos aplaudir con gusto.



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