Opinión

OPINIÓN

Pibes bolivianos

El Deber 12/5/2019 08:00

Escucha esta nota aquí

De un momento a otro, las autoridades plurinacionales procedieron a nacionalizar a los hijos de bolivianos nacidos en Argentina. Podrán seguir tomando yerba mate en poro, pero si quieren ahora podrán bolear con la hoja sagrada para saber lo que es el sabor al chicle de la Pachamama. Es optativo.

Obviamente, esta clase de nacionalización no será como a las empresas extranjeras, donde hay un show mediático, donde los marines bolivianos irrumpían con trajes bélicos a las oficinas de los gringos y ponían las banderas bolivianas. En realidad, en Argentina, la cosa es más sobria. Los chicos después de cumplir con determinados requisitos y accediendo a los derechos de un ciudadano boliviano, podrán bailar morenada, diablada, saya, brincao, taquirari o chobena en alguna rocola del barrio.

No se les ocurra, queridos lectores, pensar que esto es con fines electoralistas ¡no! A estas alturas de la vida, siempre los oligarcas mantenidos por el imperialismo piensan mal. No es nada forzado, será totalmente voluntario. La nacionalización no persigue ningún interés electoralista, pero al ser nacionalizados los ‘new boys bolivianos made in Argentina’, tendrán todos los derechos ciudadanos y eso quiere decir que si quieren votar se los amparará, inclusive facilitándoles ya su sobre cerrado para depositar en las urnas para evitar confusiones. Es optativo.

Las nacionalizaciones seguirán las normas como lo mandan la ley. Con dos testigos y todo. Igual, como se sacan eventualmente cédulas o carnets falsos en el país, pero allá serán legales. No se inscribirá a ningún hijo de vecino, sino solo a un hijo de boliviano.

Hay un gran entusiasmo por los nacidos en Argentina, para registrarse como bolivianos porque, cada vez que amanece, se oscurece Argentina. El dólar diariamente se infla, el peso se devalúa, las cosas suben, los sueldos bajan. Es más, cada vez hay menos trabajo, pero eso genera un movimiento económico en el rubro de la aeronavegación, porque a medida que muchos aviones llegan diariamente a la Argentina transportando venezolanos que huyen de la crisis caribeña, en los mismos aviones salen los argentinos que empiezan a escapar de la crisis rioplatense.

Las últimas líneas de la presente nota, me dictó mi suegra, que es medio alarmista, no le hagan caso, solo rueguen que esas historias no se registren nunca más en nuestra plurinación, a la que doy mi plurivida con todo mi pluricorazón.