Opinión

Plan maestro imprescindible

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21 de febrero de 2017, 4:00 AM
21 de febrero de 2017, 4:00 AM

Las lluvias de gran intensidad nos recuerdan cada cierto tiempo que el sistema de drenaje pluvial de Santa Cruz de la Sierra no abastece para drenar volúmenes excepcionales de agua con la suficiente rapidez. Quizá esto sea inevitable en ciudades de topografía plana como la nuestra. Pero lo que resulta inadmisible es que muchos barrios cruceños queden anegados –y sus habitantes, aislados– por causa de lluvias de moderada intensidad y duración, fenómenos que suceden con frecuencia en esta época del año.

Ya lo han advertido los urbanistas: Santa Cruz aún no cuenta con un plan maestro de drenaje pluvial, lo que explica, de algún modo, que sectores de la ciudad queden paralizados –al menos una docena de veces al año– por efecto de precipitaciones ‘normales’. Un plan maestro permitiría mirar mucho más allá de la construcción de canales de drenaje, como los que existen a lo largo de vías pavimentadas; tendría que considerar también el conjunto de elementos de drenaje pluvial que aportan eficiencia y sostenibilidad a todo el sistema.

Desde las rejillas que cubren los sumideros hasta los ríos o cursos de agua que reciben las descargas pluviales, hay aspectos que no se pueden soslayar para el óptimo funcionamiento del drenaje. Aquí se llega al extremo de tener que reponer las rejillas robadas con otras –‘hechizas’– que ya no brindan resistencia y dejan pasar basura y desperdicios, que terminan obstruyendo conductos de la red. Un componente de mayor importancia todavía son las áreas de absorción (excavaciones, lagunas de retención, cunetas no revestidas), que se deben instalar en diversos puntos de la ciudad para que una buena parte del agua que escurre de superficies impermeables (pavimento, aceras y techos) tenga dónde infiltrarse. Incluso otras urbes del mundo ya utilizan materiales permeables en la construcción de plazas y calles. 

En definitiva, si no se encara el problema de una manera integral, Santa Cruz seguirá sufriendo inundaciones que bien podrían evitarse apelando a criterios vanguardistas de la ingeniería hidráulica. Y difícil lograrlo sin el trabajo mancomunado de autoridades municipales y vecinos. Se sabe, por ejemplo, que hasta las aguas servidas de viviendas son vertidas a los canales de desagüe. De ahí que otros aspectos relacionados –como el cuidado del medioambiente, el embellecimiento de los canales y la seguridad de peatones, ciclistas y vehículos– también forman parte imprescindible de un plan maestro de drenaje pluvial diseñado para una urbe compleja y extensa como la nuestra. 

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