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2 de diciembre de 2018, 4:00 AM
2 de diciembre de 2018, 4:00 AM

La decisión del Gobierno Municipal de modernizar el sistema actual de alumbrado público sustituyendo las viejas luminarias de vapor de sodio por iluminación LED, y sin que el cambio le cueste un peso a la comuna (a todos nosotros) porque la inversión se pagaría con el ahorro generado por el nuevo sistema, debería ser una excelente noticia para todos. Y sin embargo no lo es.

Como muchos saben la tecnología LED es más eficiente, segura y amigable con el medio ambiente. Además, tiene la capacidad de reducir hasta en un 50% el consumo actual de energía eléctrica. ¿Entonces, dónde está el problema? En el mismo lugar de siempre, en el precio, que figura como base definida por la municipalidad en una licitación pública internacional de Bs 450 millones.

Por cotizaciones realizadas con empresas locales, especializadas en el rubro, y respetando las características técnicas, de calidad y garantía de las luminarias establecidas en la licitación, se determinó que el cambio podría hacerse por un monto mucho menor al definido como base por el municipio cruceño. La diferencia asombra y espanta. Por cerca de Bs 250 millones se podrían comprar las 153 mil luminarias. Por esa misma cantidad de luminarias la Alcaldía pretendía pagar Bs 450 millones, es decir unos 200 millones más.

Pero el aparente sobreprecio no es lo único que llama la atención. Con el nuevo sistema el consumo de energía por alumbrado público bajaría a la mitad. Cabe preguntarse: ¿Si el consumo del alumbrado publico bajará a la mitad, la tasa de este servicio también bajará a la mitad? La respuesta es NO. El responsable de la unidad de alumbrado público ha manifestado públicamente que esa repartición paga actualmente 84 millones de bolivianos anualmente por concepto del consumo de energía, y con la implementación de este nuevo sistema se puede disminuir este consumo en torno a un 50%. Entonces, se podría ahorrar alrededor de Bs 42 millones por año.

El modelo del negocio contempla que la inversión en luminarias la pague la empresa que se adjudique la licitación, y a cambio, esta empresa reciba el 100% del ahorro generado por consumo de energía eléctrica por un periodo de 10 años. Dado el costo total del proyecto (Bs 450 millones) y la capacidad de ahorro anual (Bs 42 millones/año), significa que la ciudad estaría endeudada por más de 10 años sin la más mínima posibilidad de disminuir la tasa de alumbrado público al ciudadano durante todo ese periodo. En síntesis, endeudarán a la ciudad por poco más de 10 años sin que esto traiga ningún beneficio al bolsillo del ciudadano. ¿Se podría hacer diferente? Claro que sí. Existen alternativas más baratas que permitirían pagar el costo del contrato en menos tiempo, y el período restante hasta concluir el contrato reducir la tasa de alumbrado público al ciudadano. Por ejemplo: se podría plantear cambiar solamente las lámparas (focos) de sodio por lámparas LED y no así toda la luminaria. El costo de esta opción no pasaría de los Bs 50 millones, es decir, 9 veces más barato que los Bs 450 millones que pretende pagar el municipio. Con esta alternativa la deuda se pagaría en poco más de un año y los restantes 8 años de contrato se podría trasladar el ahorro al ciudadano reduciendo la tasa de alumbrado público que se paga actualmente a la mitad.

La licitación fue declarada desierta pero no descartan hacer una nueva convocatoria. Señores del gobierno municipal de Santa Cruz de la Sierra, ahora tienen la oportunidad de hacer bien las cosas, busquen opciones más baratas, que mejoren la calidad de vida del ciudadano, que preserven el medioambiente y que también traigan un beneficio real al bolsillo de quienes vivimos en esta ciudad.

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