Edición Impresa

Poder y coyuntura

Vasileiv Crispin Seoane 5/11/2020 05:00

Escucha esta nota aquí

El poder es la lucha por “la definición legítima de ver y entender el mundo”, esto es formas de vivir la economía, cultura, la sociedad, los valores; es también una forma de definir una moral y una ética sociales, que trasciende al individuo, al ciudadano. Es una construcción social y cultural permanente, y más o menos sistemática.

Los actores políticos, pueden ser o no partidos políticos, luchan por imponer una definición legítima del mundo, hay que decir que todo individuo es un actor político, no solamente porque es un voto y tiene una opinión, sino, y sobre todo, porque tiene una visión del mundo, una forma de ver y entender el mundo, por más simple que sea, por eso dijo Gramsci que “todos los hombres son filósofos”. Y la lucha política radica precisamente en mantener, reproducir o cambiar y extinguir estas formas de pensar, entender y vivir el mundo social.

La coyuntura actual es producto de esa lucha, hubo –y hay– un partido que dijo que desde el nombre República de Bolivia estaba mal, que su himno estaba también mal, porque no ha cesado “su servil condición”, que el himno cruceño igual estaba mal porque le cantaba a sus opresores cuando dice “la España grandiosa con hado benigno aquí plantó el signo de la redención”, que los políticos eran corruptos y vende patria porque querían vender el gas a EEUU por Chile, además que el Estado y la sociedad eran racistas y regionalistas, colonizados, etc. Por tanto, era necesario refundar el Estado, la sociedad y cambiar sus valores, moral y ética sociales, propusieron hacer una Asamblea Constituyente y se subieron a último momento al carro de la autonomía, que es una demanda histórica no solo cruceña como se cree, sino nacional. Entonces con ese programa, o visión del mundo, ganaron las elecciones y cambiaron la Constitución y el nombre de República a Estado Plurinacional de Bolivia, de acuerdo a su visión.

La sociedad civil, que según Marx, es el hogar y escenario de la Historia, se sumó o se rindió a esa visión del mundo y la apoyó mayoritariamente durante 14 años, incluso hoy con un fraude comprobado en 2019 y otro que está en duda este año, el MAS tiene un monopolio político porque es el único partido que tiene y ha implementado, nos guste o no, una visión del mundo.

Si el poder es una lucha política por la “definición legítima de ver, entender y vivir el mundo”, es imprescindible que primero en Santa Cruz tengamos una visión clara de cómo queremos que sean nuestra ciudad y región, y propongamos otra visión de cómo queremos que sea el Estado y sociedad bolivianos, tal visión no existe o no la ha mostrado hasta ahora ningún actor político, sea partidario o no. En este sentido salta a la vista que el poder es también una lucha intelectual, ideológica y cultural, una lucha por la cultura legítima