Opinión

Pongamos fin a la violencia contra las mujeres

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23 de noviembre de 2018, 4:00 AM
23 de noviembre de 2018, 4:00 AM

Aún desconocemos el verdadero alcance de la violencia contra las mujeres, puesto que el miedo ha silenciado las voces de millones de sobrevivientes de la violencia y ha desvirtuado la dimensión real del horror continuo que sufren las mujeres.

Recientemente, activistas de base y sobrevivientes, además de movimientos internacionales como el de “#MeToo” y “#NiUnaMenos” han convertido el aislamiento en sonoridad mundial. Los movimientos mundiales de hoy en día impulsan peticiones colectivas de rendición de cuentas y la adopción de medidas; instan a poner fin a la impunidad para garantizar los derechos humanos de todas las mujeres y las niñas.

El tema del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer de este año es “Pinta el mundo de naranja: #EscúchameTambién”. Este lema busca honrar y amplificar las voces de las personas, sea una ama de casa, la de una alumna que sufre abusos de su profesor o la de una secretaria de oficina, uniendo sus experiencias de diferentes lugares y sectores en un movimiento mundial de solidaridad. Es un llamado a escuchar y a creer a las personas sobrevivientes, a poner fin a la cultura del silencio y a que nuestra respuesta tenga como centro de atención las personas sobrevivientes.

Quienes alzaron la voz nos ayudan a entender cómo el acoso sexual ha llegado a normalizarse e incluso a justificarse como parte inevitable de la vida de una mujer. Su generalización, inclusive dentro del sistema de las Naciones Unidas, ha contribuido a que se perciba como un inconveniente menor y cotidiano que se puede pasar por alto o tolerar. Así, únicamente los casos más atroces merecen el esfuerzo de emprender el arduo camino de la denuncia. Se trata de un círculo vicioso que debe terminar.

Por ello, #EscúchameTambién conlleva un llamado al cumplimiento de la ley. Es absolutamente inaceptable que la gran mayoría de los autores de la violencia contra mujeres y niñas quede impune. Muy pocos casos llegan a denunciarse a la Policía; un porcentaje menor se sanciona con solo algunas penas de cárcel. Las instituciones policiales y judiciales se deben tomar las denuncias muy seriamente y otorgar prioridad a la seguridad y el bienestar de las sobrevivientes.

La legislación debe reconocer que el acoso sexual es una forma de discriminación contra las mujeres y una violación de los derechos humanos. Urge hacer el cumplimiento de normas de comportamiento que promuevan la igualdad de género y la tolerancia cero ante cualquier tipo de abuso. ONU Mujeres lidera los esfuerzos para poner fin a todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas. Este año, con su colaboración, nos proponemos respaldar a todas las personas cuyas voces todavía no están siendo escuchadas.

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