Edición Impresa

Por borrachos

Juan José Toro M 18/2/2021 05:00

Escucha esta nota aquí

A los bolivianos nos gusta emborracharnos. Eso es cierto. Y a los bolivianos nos gusta repetir que perdimos el mar por festejar carnavales. Eso no es cierto.

La verdad sobre la denominada Guerra del Pacífico no se ha contado todavía, por lo menos no completa, y su reconstrucción es una tarea en la que están comprometidos muchos historiadores.

Una de las primeras falacias que han encontrado es la versión de que Hilarión Daza, quien era presidente en 1879, ocultó la noticia de la invasión chilena con el propósito de seguir festejando el carnaval. Esa es una de las grandes mentiras de nuestra historia y resulta curioso que no se haya reparado en su falta de lógica. Aunque quiso legalizarlo mediante una Asamblea Constituyente convocada por él mismo, la verdad es que el gobierno de Daza fue ilegítimo e ilegal, una dictadura iniciada por la fuerza de las armas. Si él quería seguir celebrando el carnaval, solo tenía que decidirlo y punto. No necesitaba ocultar nada.

Pero la evidencia documental, particularmente los decretos emitidos al conocerse la noticia, demuestran que no hubo tal continuación, sino todo lo contrario. Daza declaró emergencia nacional y movilizó al ejército con el fin de repeler la invasión. ¿Por qué, entonces, nos contaron otra cosa?

Una respuesta coherente es que Chile no solo quería apropiarse del guano, sino que buscaba otros recursos, particularmente el salitre de las costas peruanas, además de minerales, como el cobre y la plata, que abundan en territorio boliviano. La invasión, iniciada el 14 de febrero de 1789, era parte de un plan largamente meditado para tener acceso a esos recursos.

Pero los recursos no eran precisamente buscados por los gobiernos, sino los poderosos de la época, ya sea chilenos, bolivianos o peruanos. A esto hay que agregar el elemento inglés, cuya influencia aparece cada vez más evidente en las investigaciones de los historiadores. Los ingleses tenían intereses, particularmente en Chile, y querían extenderlos a los países vecinos.

El apoyo que Inglaterra le dio a Chile en aquella guerra es innegable. Lo más difícil, pero no imposible, es demostrar las acciones directas que ejecutaron empresarios chilenos en connivencia con bolivianos, particularmente Aniceto Arce y Gregorio Pacheco, que eran accionistas de la entonces poderosa Compañía Minera Huanchaca.

¿Por qué la Quinta División del Ejército boliviano, comandada por Narciso Campero, que marchó hasta la frontera con Chile nunca salió, completa, a frenar el avance de los invasores? ¿Cuáles fueron las razones para la retirada de Camarones? Los empresarios chilenos y bolivianos fabricaron una historia mentirosa para tapar sus actos, incluyendo la de seguir festejando los carnavales, y nosotros la creímos y seguimos repitiendo.



Comentarios