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11 de mayo de 2018, 4:00 AM
11 de mayo de 2018, 4:00 AM

¡Qué vergüenza! ¡Qué impunidad! ¡Qué bronca! Solo esas expresiones se nos pueden ocurrir cuando en imágenes de televisión vimos que gendarmes municipales y policías fueron agredidos por un grupo de violentos gremiales y vivillos que se parapetaron en las calles del mercado La Ramada, cuando se resistían al plan de ordenamiento que lleva adelante la Alcaldía municipal. Así es la actitud iracunda, desproporcionada y absolutamente irracional de los comerciantes que esta semana dieron un show de desacato a la autoridad, otra muestra de que las cosas están muy mal en nuestra ciudad. Y seguro esta cuestión toma ribetes de mayor  gravedad si es que comprendemos que la agresión a una autoridad municipal es la agresión a todo el pueblo cruceño. Golpear a un gendarme o a un oficial de la Policía cuando está cumpliendo sus funciones es una agresión directa a todos nosotros. 

La misión de educar, orientar, fiscalizar y castigar a los malos ciudadanos es y debe ser la gran misión de las autoridades municipales. Intentar ordenar esta ciudad, como lo han venido efectuando con éxito en el mercado Abasto, en la rotonda las Plan Tres Mil y en Los Pozos es una clara señal de que la municipalidad está intentando recuperar el control de la ciudad y todos los ciudadanos deben apoyar estas medidas.
La ley municipal que va a poner en cuarentena La Ramada es una medida acertada. La Alcaldía quiere cambiar las losetas, hacer mantenimiento a las cloacas y alcantarillas; retirar los medidores de luz ilegales y la prohibición del transporte público, así como de todos los comercios ambulantes, son políticas municipales acertadas y hoy reciben el apoyo de toda la ciudadanía, que es rehén del caos que producen estos malos comerciantes y ambulantes.

Pero las imágenes de violentos gremiales de La Ramada atrincherados, que colocaron mesas, banderas y palos en cada entrada y salida para impedir el paso de cualquier persona, son el peor ejemplo de desacato y de arrogancia. Según los reportes la Federación de Gremiales Unidos, al mando de Jaime Flores, son los responsables por los enfrentamientos, de los heridos y del momento de zozobra que vive nuestra pobre y lastimada urbe. Esta federación  acoge a una centena de comerciantes que han instigado a la violencia, han delinquido, han destrozado bienes públicos  y muchos otros delitos que deben ser penados y sancionados tal como las leyes lo indican.

Lo penoso del gremial Jaime Flores es que se escuda en mujeres y niños para sostener sus cobardes acciones y ¡vaya sorpresa!, este mismo grupo es el que se movilizó contra el traslado de Los Pozos, El Abasto y el Plan Tres Mil. Son reprochables los actos de violencia extrema donde los gremialistas  y ‘grupos de choque’ contratados y armados con palos y botellas, disparaban petardos contra los funcionarios públicos y la guardia municipal, dando como resultado que el gendarme Olvis Medeiros perdiera el ojo, fruto de un ‘cohetazo’. Otro perdió parte de la oreja y hay un total de 20 gendarmes lesionados y golpeados.

Claro, y como no podía ser de otra manera, los gremialistas acudieron a sus ‘políticos profesionales’ que, de manera vergonzosa, han salido en defensa de sus violentos en contravención al plan de reordenamiento de mercados que fue difundido y que ellos mismos han aprobado en el Concejo Municipal. 

Los ciudadanos que hemos visto esta semana semejante acto de desacato por parte de los gremialistas, debemos también reflexionar sobre nuestro cómodo e  irresponsable actuar de comprar productos de la calle y hasta desde los mismos vehículos. Esto tiene que parar. Si queremos una urbe ordenada, con mercados  limpios y modelos de higiene y prolijidad, debemos cambiar nuestra forma de comprar los productos. Lo primero que debemos hacer es no hacerlo a comerciantes ambulantes que no estén en un lugar autorizado para vender. Si no hacemos eso, los Jaimes Flores se multiplicarán y el caos seguirá reinando en nuestra ciudad.

Todos debemos apoyar y ayudar a que esta pobre y lastimada ciudad salga del caos y se libre o encarcele a todos esos malos ciudadanos que actúan al margen de las normas básicas de urbanidad. Desde esta columna, expreso el apoyo incondicional a las autoridades municipales que por fin están reordenando los mercados en Santa Cruz. La ciudadanía aprecia su acción y augura éxito en esta noble misión.

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