Opinión

¿Por qué alejan el mar?

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30 de marzo de 2017, 4:00 AM
30 de marzo de 2017, 4:00 AM

El país vive una efervescencia contagiosa de sentimiento marítimo. Enardecidos y esperanzados creemos que el mar es fruta madura que cae en cualquier momento. El juicio en el tribunal de La Haya ha dejado la certeza de que el fallo judicial nos devolverá el litoral que nos quitaron. Se suma ahora el fervor del 23 de marzo. Se suma la rabia por el conflicto aduanero. Todo contribuye a que veamos a la vuelta de la esquina el final de la secular espera. Lo grave, o lo triste, es que no estamos hoy más cerca del mar. No estamos mejor que hace 20 años. Mentira que pueda llegar un fallo judicial, ni la orden de nadie, que nos dé ni una pequeña playa en el Pacífico. En primer lugar, el tribunal de La Haya no tiene autoridad para mandarlo. No le corresponde. No puede anular guerras ni tratados anteriores a su propia existencia. Tampoco es eso lo que se le ha planteado. Solo se le ha pedido que exija a Chile que se siente a dialogar. Es lo único que se podía pedir. Si ganáramos, Chile estará obligado a sentarse, pero podrá seguir diciendo que no.

Por otra parte, el estilo diplomático del presidente no es el que nos llevará a conversar ni a convencer a nadie. A punta de insultos y desplantes solo se llega a la guerra. El camino para la paz es el opuesto. La diplomacia es el arte del buen trato. No se parece en nada al estilo sindical de nuestras aguerridas relaciones internacionales. Nuestra actitud combativa y agresiva tiene al Gobierno chileno menos dispuesto que nunca a escucharnos. Está más cerca de cruzar mil veces la frontera, aunque solo sea para humillarnos y mostrar su poder. Provocar esta efervescencia de sentimiento marítimo puede parecer buena publicidad para el MAS, pero al pueblo boliviano solo le produce dolor, daño. El desengaño será cruel. Sembrar tanta ilusión y esperanza, cuando al mismo tiempo se bloquea el camino al mar, solo será para cosechar decepción, infravaloración nacional. Morirá más aún la fe en nuestros gobiernos y en el futuro. Tenemos necesidad vital de esperanzas y de logros, pero nos dan fracasos y desesperanzas.

Si algo conseguimos, no será a golpes, a pedradas. Si algo conseguimos, será con inteligencia y habilidad. Si algo conseguimos, será porque nos hemos convertido en un pueblo digno de respeto, con el que se puede conversar de igual a igual 

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