Opinión

Preocupación por el empleo

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Como cada día en nuestro país, hay muchas personas que salen a sus fuentes de empleo; mientras que otras, que tienen deseo de bienestar, no tienen la oportunidad de ir a trabajar, quizás porque no encuentran una fuente laboral o porque la empresa en que se desempeñaban cesó sus operaciones.

En mi corta experiencia como profesional observo, junto con los que aún conservamos el empleo, que vivimos al filo de lo que sucederá cada mañana y eso no se debe a estar trabajando en algún ambiente interno hostil, sino todo lo contrario.

La hostilidad se encuentra afuera y escapa de las manos del trabajador la posibilidad de diseñar planes para generar más ingresos. ¿Cómo seguir si las estrategias fuertes ya se hicieron, si las inversiones proyectadas ya se efectuaron, si lo hecho para aventajarse a la competencia ya se realizó? El tema es que las erogaciones se incrementaron, pese a los esfuerzos y a mantener políticas de austeridad. Los sueldos, aportes laborales, doble aguinaldo, incremento salarial, bonos, impuestos, etc. se convierten en números fríos que no emiten un rayo de luz, sino de agobio para los empresarios. Los empleadores esperan que el gobierno no cambie de parecer con algún nuevo decreto de incremento salarial, que obliga a sacar de donde no hay, sin analizar técnicamente que algunos sectores que no crecen como otros. El papel aguanta todo, pero la realidad es que el trabajo no aguanta si la situación permanece como la de hoy.

Algunos de mis colegas me llaman, preguntando si hay vacancia donde yo me encuentro, o me consultan si sé de algún trabajo. En los últimos meses, se ha sentido la ralentización de la economía, distintos sectores como los agricultores, transportistas, exportadores, etc. han expresado su preocupación sobre este clima económico, donde se vislumbra más incertidumbre, que seguridad.

Empero, prefiero ser positivo y esperar que después de los comicios todo marche mejor. Que el gobierno, sea del color que sea, fije la mirada en potenciar la economía y fortalezca a los distintos sectores que aportan al país; que incentive a las empresas y a los emprendedores a realizar inversiones, con decretos a favor de ellas, para que impulse al pleno empleo. Está en juego el bienestar de todos los bolivianos, la camiseta nos la ponemos todos los días y el partido que jugamos es por el país y no por un partido político.

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