24 de mayo de 2022, 4:00 AM
24 de mayo de 2022, 4:00 AM


Largas filas de vehículos en los surtidores de combustibles de varias ciudades del país reportan escasez en la venta de diésel. Las estaciones de servicio que tenían el carburante disponible lo vendían haciendo racionamientos de medio tanque por motorizado.

Los trabajadores de los centros de abastecimiento atinan solo a informar que les dijeron que hay problemas en la planta de distribución. En tanto, los choferes de vehículos, particularmente del transporte pesado que son los que utilizan este combustible, afirman que el desabastecimiento se hace sentir desde hace una semana y que eso tendrá un impacto directo en el comercio exterior de y hacia territorio nacional.

El presidente de la Asociación de Propietarios de Estaciones de Servicios de Combustible Derivados de Hidrocarburos y Combustibles de Oruro, Reinaldo Gutiérrez, explicaba que el ente regulador les informó que los motivos del desabastecimiento son atribuidos al mantenimiento de las plantas de almacenamiento de combustibles y a dificultades en el despacho en las fronteras. Y eso es todo lo que se sabe.

También el presidente de la Cámara Boliviana del Transporte Nacional e Internacional, Alfredo Borja, afirmó que el abastecimiento irregular de diésel, que en un inicio afectaba solo a estaciones de servicio de Oruro y Potosí y luego a todo el país, está demorando la movilización de carga de exportación e importación que sale o ingresa por puertos chilenos y peruanos.

Solo en los puestos fronterizos de Tambo Quemado y Pisiga, en la línea de demarcación que separa a Bolivia de Chile, circulan cada día 450 y 200 camiones respectivamente; en Desaguadero, en la frontera con Perú, se movilizan entre 250 y 300 camiones por día.

Si bien la anterior semana había problemas en la venta de este combustible, en los últimos días el problema se agudizó y los camiones permanecen hasta dos días haciendo fila en los surtidores para cargar algo de combustible, denunció el presidente de la Asociación del Transporte Internacional, Marcelo Cruz.

En Santa Cruz, el transporte pesado se declaró en emergencia porque al no tener acceso al producto ve perjudicada su actividad.

Ante un problema que tiende a tornarse dramático por el enorme perjuicio económico que traerá a los productores, transportistas y en general al país mismo, lo peor que se puede hacer es ignorar la crítica situación del desabastecimiento y no salir a dar explicaciones que cuando menos le digan a los afectados cuál es la naturaleza del asunto y cuáles son las causas de esta escasez.

Ni la Autoridad Nacional de Hidrocarburos ni Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) han dicho hasta ahora el porqué del desabastecimiento ni cuál será la solución. Ninguna de las dos instituciones ha respondido al menos al requerimiento periodístico de EL DEBER para informar a la población sobre este delicado tema.

Bolivia importa diésel y gasolina y gasta en esas compras más de 2.000 millones de dólares anuales; los ingresos bolivianos por la venta del gas de destinan prácticamente en su totalidad para cubrir la importación de estos dos combustibles.

De los dos productos la importación de diésel se lleva más del 70 por ciento de ese monto en importación. El país viene experimentando una bajada ostensible del nivel de sus reservas en dólares. Si ahora no hay diésel podría ser porque los recursos del país no alcanzan para pagar esas importaciones. Quien tiene que salir a decirle al país si esto es o no verdad es YPFB. Y así se evitará las especulaciones.

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