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Preocupante futuro político del país

Fernando Rodríguez M 25/3/2021 05:00

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El último proceso electoral ha desnudado la realidad política de lo que le espera a Bolivia en los próximos años y es una situación preocupante que va a tener repercusiones en el mediano futuro.

Son dos aspectos iniciales que se deben considerar; a pesar de la inexistencia de pensamiento político o ideológico, la población boliviana con algunas excepciones, ha votado por la renovación, por el cambio de personas, rechazando las reelecciones de autoridades que no cumplieron las expectativas y, por otra parte, se ha evidenciado que los lideres históricos ya han perdido protagonismo, surgiendo los atisbos de nuevos liderazgos regionales, que habrá que ver su desempeño para que puedan constituirse en liderazgos nacionales, aunque, desde mi opinión, va a ser difícil ese cambio por la falta de preparación política de los líderes regionales y porque los entornos que los rodean solo buscan satisfacer sus necesidades inmediatas.

No hemos visto en todo al aparataje propagandístico en las previas a las elecciones departamentales y municipales, que alguno de esos líderes tenga una visión de futuro de lo que debe ser su ciudad o región para después mirar hacia el país. La miopía de estos nuevos líderes se concentra en lo inmediato, en lo coyuntural, no en construir una visión de país, sino en destruir al oponente, con actitudes que rebajan el nivel, pero muestran la verdadera tesitura por la falta de pensamiento y formación profunda y un absoluto desconocimiento de los pensamientos políticos para generar actitudes de construcción de un país dirigido al futuro y no, como ocurre, procurando anclarlo en el presente, porque únicamente su mirada es al aquí y ahora y todas las propuestas -obviamente circunstanciales- fueron para lo inmediato en sus ciudades o regiones.

Es una verdad de Perogrullo, que la población no es solo de jóvenes, también hay que incluir a los adultos que todavía producen y trabajan, no consideran y mucho menos se podrían preparar, en asuntos políticos que puedan generar nuevas ideologías que serán las que marquen el camino del andar, tanto de las regiones como del país en su conjunto.

Si acaso todavía tienen actividad política algunos de los tradicionales partidos que vienen del siglo pasado, su aporte llega como un asesoramiento hasta ver el momento y el presente de que se puede conseguir, pero de inculcar o transmitir su ideología (si les queda alguna, salvo su sigla) ni siquiera pensarlo. Fue notorio como los candidatos jóvenes tuvieron que apoyarse en siglas o en agrupaciones sociales, lo que nos ratifica la preocupación de que, para construir el futuro del país, no existe preparación de los jóvenes, porque no se puede avizorar nada que tenga fundamento.

Otro aspecto que también motiva preocupación, es la ausencia o mejor, inexistencia de algún mecanismo articulador a nivel nacional. El partido de gobierno actual, es el único que se maneja dentro del sistema político a nivel nacional y con sus propuestas, malas o buenas, partiendo de lo regional evidentemente tiene el pensamiento nacional.

Es imperativo que los jóvenes empiecen a preocuparse en generar visiones y principios para encarar la formación política e ideológica pensando en qué país es el que se quiere tener en el futuro y cómo se podrá lograrlo. Es una tarea muy difícil, porque no otorga réditos inmediatos y más bien, se necesita paciencia, estudio y sacrificio.



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