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OPINIÓN

Preparándonos para un escenario post coronavirus

25/5/2020 03:00

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Bolivia Delgado Zárate - Abogada

Ha transcurrido poco más de un mes desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado al brote del COVID-19 como pandemia global; de igual forma, los países han reaccionado y continúan efectuando diversas medidas para aplanar la curva de contagio y contrarrestar el impacto negativo de esta crisis sanitaria en sus diferentes ámbitos. 

Empero, ¿cuál será el escenario post coronavirus?, muchos analistas consideran diversos escenarios posibles siendo uno de ellos el economista Nouriel Roubini, quien refiere que el escenario más favorable es el de la forma de una "V", es decir, que tras la caída de la economía los países tengan la capacidad de realizar una rápida contención que permita el retorno a un crecimiento positivo de la misma midiendo en consecuencia, el impacto en su duración, y un escenario menos favorable es el de una "U", puesto que involucraría un deterioro prolongado en la economía, cuyo impacto viene a ser la profundidad. 

En ese sentido, los organismos internacionales juegan un papel fundamental toda vez que la cooperación y la asistencia técnica resultan imprescindibles para los distintos países; en este contexto, entidades como la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) por sus siglas en inglés, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la CAF - Banco de Desarrollo de América Latina, entre muchos otros, vienen aunando esfuerzos, estableciendo recomendaciones y trabajando de manera conjunta con los Gobiernos. 

Ahora bien, según el informe económico de la CEPAL se pronostica que el valor de las exportaciones en América Latina y el Caribe (ALC) caerá en un 10,7% en 2020, y se prevé que la crisis desatada por el Coronavirus podría llevar al producto interno bruto de ALC a una contracción de -5, 3% en este año. 

Tomando en cuenta todas estas proyecciones, corresponde prepararnos para un escenario post coronavirus, en el que además de las medidas de alivio deba tenerse en consideración lo señalado por la FAO, respecto a los efectos de la pandemia en la agricultura y la alimentación. Por lo que los países deben fortalecer la seguridad alimentaria y consolidar sistemas agroalimentarios sostenibles. 

Es así que la ayuda a nuestros productores es importante, habida cuenta que la implementación de programas destinados a la asistencia técnica y el fortalecimiento de la agricultura familiar; como también la mejora de buenas prácticas, medidas de prevención en centros de acopio y transporte a objeto de evitar la propagación del coronavirus coadyuvará a garantizar el abastecimiento interno y que este en ningún momento se vea amenazado. 

Por otro lado, el estudio presentado por el BID sobre tendencias comerciales y el impacto potencial del COVID-19 refiere que entre los países más afectados estarán los países exportadores de commodities, tal el caso de América Latina. 

En ese marco, orientar políticas destinadas al fortalecimiento de nuestras exportaciones a partir de la diversificación productiva de productos no tradicionales con la finalidad de dar el salto cualitativo a las exportaciones con valor agregado, reduciendo por consiguiente la dependencia de productos tradicionales y volátiles, coadyuvará a que esta crisis nos afecte en menor medida a raíz de nuestra condición como país exportador de materias primas. 

Así también, los Gobiernos además de recurrir al intercambio de información estadística mediante monitores de comercio pueden implementar sistemas de alerta entre países de la región para el envío de excedentes y, por otro lado, priorizar nuestra producción nacional en materia de compras públicas con la finalidad de evitar el cierre de pequeñas y medianas empresas. 

Por consiguiente, resulta importante el continuo apoyo de las Cámaras Empresariales (sector privado), siendo que su objetivo no solo es la contribución al desarrollo económico y social del país, sino también, la generación de fuentes de empleo, por lo que el espíritu de una Alianza Público - Privada nos permitirá hacer frente a las consecuencias de esta crisis. 

Sin duda alguna, los productores, la seguridad alimentaria, las Empresas y el comercio internacional no solo representan palabras clave, mas al contrario, se constituyen en actores principales para enfrentarnos a un escenario post coronavirus; en ese marco, el intercambio de experiencias con países cercanos dan cuenta que los Gobiernos vienen creando nuevas líneas de crédito para apoyar no sólo a las empresas sino también a los productores. 

Finalmente, si visualizamos a esta crisis como una oportunidad y nos preparamos para ello, claro está, que tras la recesión económica que se avecina los países se recuperarán en función a re-pensar las estrategias aplicables a corto, mediano y largo plazo, es decir, en la medida que un país tenga la capacidad de reaccionar y superarse se irá posicionando como una economía emergente a nivel de la región, he aquí el desafío para Bolivia.