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Una inusual lluvia con granizada provocó graves inundaciones y destrozos en un barrio de Sucre, la capital del Estado. Un primer balance conocido ayer señala que el agua arrastró al menos 70 puestos de venta de un mercado y 19 motorizados entre microbuses, taxis y vehículos particulares que desafortunadamente se encontraban en la zona a la hora de la tragedia..

La riada que provocó la granizada cobró la vida de al menos tres personas y muchos bolivianos observaron aterrados las imágenes que los propios pobladores de la zona grabaron con sus equipos móviles y que mostraban la fuerza de las aguas que arrastraban autos, casetas y personas a su paso.

Comerciantes y transportistas evalúan las pérdidas que sufrieron por la tormenta; muchos de ellos lo perdieron todo en los poco más de 30 minutos que duró la riada. Y tristemente después de la tragedia, varios de esos comerciantes del denominado Mercado Campesino sufrieron el robo de lo que les quedaba y en algunos casos incluso se produjeron saqueos de productos en las tiendas de la zona.

Los afectados se quejaban que después del aluvión ellos mismos tuvieron que sacar con sus propias manos el granizo acumulado. Más tarde surgió la cooperación de la Alcaldía de esa ciudad y la movilización de otras instituciones para cooperar con los afectados.

En paralelo a la solidaridad del país con los damnificados de Sucre, hay que hacer la valoración de las causas que generan estos inconvenientes, que casi siempre tienen relación con la falta de mantenimiento de las bocas de tormenta y los hábitos de la propia población que echa basuras y escombros donde no debe y así terminan tapadas las rejillas por donde debiera evacuarse el agua para que no se formen ríos indomables en calles y avenidas.

Residentes chuquisaqueños en Santa Cruz también han iniciado campañas de recolección para ayudar a los afectados y se espera que la respuesta solidaria de la ciudadanía llegue de manera oportuna, lo cual es previsible por el reconocido espíritu de colaboración que caracteriza a los cruceños.

Por otra parte, lo ocurrido en Sucre debe llamar la atención de todas las ciudades del país, porque el año apenas está comenzando y en esta temporada de lluvias la tragedia no se anuncia, pero llega. Recordemos que hace un año en Cochabamba también se produjeron riadas en el municipio de Tiquipaya que causaron muchos destrozos y pérdidas.

En Santa Cruz las lluvias son bien recibidas en el agro, pero en la ciudad suele provocar inundaciones en barrios que se encuentran por debajo del nivel del resto de la ciudad.

La Gobernación de Santa Cruz reportó que en los dos primeros días de lluvia del año las aguas alcanzaron 119 milímetros en las zonas rurales, mientras en la ciudad se registró 92 milímetros.

Las precipitaciones por ahora no representaron una amenaza ni para las zonas productivas ni para la ciudad y se estima que serán menos intensas en los próximos días; sin embargo, la temporada apenas ha comenzado y urge que las autoridades municipales tomen previsiones en la limpieza de canales y desagües de la ciudad para evitar sobresaltos.

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