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Prosperidad compartida

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26 de abril de 2020, 3:00 AM
26 de abril de 2020, 3:00 AM

Freddy Terrazas Sedlak (Ingeniero Económico. MBA)


Lo más importante para el desarrollo de un país no es el crecimiento en sí, sino que además que éste sea sostenido, diversificado, productivo y, sobre todo, que la prosperidad generada, sea compartida con los que menos tienen.

Compartir no quiere decir regalar, sino que esa distribución de riqueza llegue en forma de oportunidades para todos.

El PIB per cápita es un indicador limitado para medir la calidad del crecimiento. Por ejemplo, países con poca población y extensas reservas de riquezas naturales pueden tener ingresos promedio muy altos, pero tienen la riqueza concentrada en pocas manos, y lo que es peor, una economía dependiente del Estado y de los recursos naturales.

Por tanto, para evidenciar que, si además de crecer, la prosperidad está siendo compartida, el Banco Mundial está midiendo el crecimiento del Ingreso Real por Persona, con especial énfasis en los segmentos que tienen ingresos más bajos.

Durante el periodo 2013-2018 en Bolivia el Ingreso Real Anual por Persona cayó en promedio un -1,7%, nuestra calidad de vida empeoró. Si bien el 40% de la población con ingresos más bajos tuvo un crecimiento del 1,8%, tomando en cuenta al total de la población, hemos decrecido.

Prosperar y avanzar hacia el desarrollo implica que crezcan más los que menos tienen, pero que el resto también prospere, para tener un balance general positivo.

En casi todos los países de la región, el Ingreso Real de su población creció durante el periodo mencionado, excepto en Argentina y Bolivia. Otra vez somos la excepción negativa a la regla.

Países con participación mayoritaria del sector privado y con sistemas impositivos y laborales más flexibles, están logrando crear prosperidad, con un mayor crecimiento de los que menos tienen.
                  
Chile por ejemplo, logró que el 40% de su población de ingresos más bajos crezca un 4,9% anual, totalizando un crecimiento del ingreso real por persona para toda la población del 3,8%.

De esto se trata, que los ingresos de los segmentos más bajos crezcan a una tasa más elevada, y que además, los ingresos para el resto también crezcan.

Para subirnos al tren del desarrollo y tener un crecimiento, que tenga impacto real en los segmentos más bajos, necesitamos reformas estructurales, de mayor libertad económica y responsabilidad social.

#LaBoliviaQueQueremos
#ReformasDeFondoParaBolivia


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