Opinión

Proteger a los ciclistas

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26 de agosto de 2017, 4:00 AM
26 de agosto de 2017, 4:00 AM

La bicicleta ya es el medio de transporte de las sociedades inteligentes y porque es saludable, nos permite ahorrar combustible y está en armonía con el medioambiente. La expansión de ciclovías (los carriles separan a los ciclistas de los autos por medio de cordones de cemento) es una tendencia mundial, especialmente, en los países desarrollados, donde hay esfuerzos multimillonarios para arrinconar a los vehículos que consumen combustibles sólidos, impulsar el uso de energías renovables y combatir el cambio climático.

Solo como un ejemplo, en las ciudades escandinavas de Copenhague, Oslo y Estocolmo más del 30% de la población se traslada a sus fuentes de trabajo en bicicletas. Más de 350 kilómetros de vías para ciclistas con estrictas reglas de tránsito hacen factible el uso de estos prácticos y amigables vehículos.

También cuentan con cientos de kilómetros de bicisendas que, mediante una línea gruesa demarcada con pintura, establecen el lugar preferencial para bicis en los centros urbanos.

En Bolivia estamos lejos de esas realidades, pese a que hoy ya sabemos que el transporte en bicicletas es una alternativa real y concreta que ayuda al desarrollo de las sociedades en diversos planos. Es más, conducir una bicicleta en cualquier ciudad boliviana es una verdadera proeza y conlleva serios riesgos para la vida de los ciclistas.  Aunque aún no hay datos oficiales, la organización Metro y Medio denunció esta semana que se han reportado 10 ciclistas muertos y 15 heridos al ser atropellados por motorizados en el primer semestre del año.

El último deceso fue el de Noemí Choque, la campeona nacional juvenil de bicimontaña, que fue atropellada por una camioneta cuando estaba en pleno entrenamiento en Oruro.
Además, de los muertos están los heridos por atropellos de conductores irresponsables. Entre los 15 ciclistas heridos este año están Gabriel y Ramiro, dos jóvenes que fueron arrollados en Santa Cruz por el conductor de un micro, que además se dio a la fuga. 

Hacen falta más medidas para garantizar la seguridad de los ciclistas. Los municipios del país dicen que están trabajando para establecer más kilómetros de ciclovías y bicisendas. 

También hacen falta más controles policiales y más educación tanto de los conductores de vehículos como de los ciclistas, a fin de evitar más accidentes fatales.
Las ciudades congestionadas, donde la violencia y el atropello son moneda corriente, ya no son parte de la modernidad sino de la prehistoria. Ojalá así lo comprendamos para el bienestar y la supervivencia de las actuales y las futuras generaciones. 

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